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Escudo episcopal

Publicado: 11/04/2014: 15977

El escudo está dividido en dos partes: la superior, de doble tamaño, en campo de oro con una cruz latina de color rojo púrpura; la parte inferior o punta es de color azul oscuro con un sol de oro y una luna creciente de plata. Los colores de fondo de ambas partes, azul y oro, corresponden a los escudos paterno y materno, respectivamente.

La cruz latina en color rojo representa a Jesucristo, que con su muerte y resurrección ha traído la salvación a todos los hombres. Hace referencia a la imagen del Cristo de la Salud, venerado en Villamarchante.

El sol naciente tiene varios significados: en primer lugar, está referido a Jesucristo, “cuyo nombre es Oriente, que fue hecho mediador entre Dios y los hombres”, verdadero sol de justicia que no conoce el ocaso, luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene a este mundo y a cuya luz estamos todos llamados a caminar

La luna creciente simboliza también varias realidades: en primer lugar, significa la Iglesia, continuadora de la obra de Jesucristo, de quien recibe la luz; en segundo lugar, está referida a la presencia de la Virgen María en la Iglesia, puesta entre el sol y la luna, “mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies”; en tercer lugar, quiere simbolizar también los hombres del Medio Oriente y Occidente, con sus respectivas creencias. Finalmente, hay también una referencia a Villamarchante, mi pueblo natal, en cuyo escudo se encuentra la luna.

"Ut unum sint". El lema lo había intuido desde el primer momento como una frase evangélica y concretamente del Evangelio de San Juan. Tal vez la experiencia de las Asambleas especiales del Sínodo de los Obispos (Europa, Africa y Líbano) en las que había participado y la preparación de las próximas (América, Asia, Oceanía) me habían sensibilizado al problema del ecumenismo y del diálogo interreligioso, en la perspectiva del Gran Jubileo del Año 2000. El mismo Santo Padre, Juan Pablo II, proclamaba, años después, esta llamada a la unidad en su encíclica “Ut unum sint”, del 25 de mayo de 1995, sobre el empeño ecuménico.

El lema “UT UNUM SINT”, tomado de la oración sacerdotal de Jesús (cf. Jn 17, 21), quiere expresar el deseo del Señor y su llamada a la unidad de los cristianos. A todos ellos debe llegar la buena nueva de la salvación.