Octubre es el mes que dedicamos
a las misiones, y lo abrimos con
la fiesta de santa Teresita del
Niño Jesús, patrona de las misiones.
El tercer domingo de mes
celebraremos la Jornada
Mundial por la Evangelización
de los Pueblos, el DOMUND.
Pero octubre también es el mes
del Rosario. El día 7 es la fiesta
de Nuestra Señora del Rosario y
muchos de los pueblos de la diócesis
celebran sus fiestas patronales
por estas fechas. Dieciocho
parroquias de toda la diócesis
están dedicadas a la Virgen del
Rosario, y otras muchas celebran
esta advocación de forma especial.
Hoy nos vamos a detener en
el rezo del rosario. Ya en el siglo
XII era habitual la práctica de
recitar el “Ave María”, sobre todo
en los monasterios, y, desde
entonces, nos invita a contemplar
con María el rostro de
Cristo. En estos días, la nueva
vía de comunicación, internet,
acoge el rosario.
Hace unos días, me contaba una
niña de unos seis años que sus
padres le han enseñado varias
oraciones: “Jesusito de mi vida”,
“Ángel de mi guarda”, el
“Padrenuestro”, “el Ave María”... y
que ahora le están enseñando a
rezar el rosario. “Al principio me
cansaba, pero mis padres me dijeron
que en cada misterio nos íbamos
a acordar de alguien en concreto,
empezando por mi tito que
es misionero y está en África”. Y
ahora María, que es como se
llama esta niña, le ha encontrado
un sentido al rosario.
A lo largo de la historia, esta oración
ha vivido múltiples adaptaciones.
Según el Diccionario de
Mariología, en el siglo XII ya era
común recitar el “Ave María”,
aunque se conociera por el pueblo
desde mucho antes. En los
monasterios, los monjes que
no sabían leer sustituían el salterio
bíblico con las plegarias del
“Pater noster” y del “Ave María”.
Un dato curioso es que, tanto
monjes como laicos rezaban estas
oraciones en tres grupos de 50,
a imitación de la liturgia de las
horas, y de los 150 salmos de
David. Fue el papa Pío V, conocido
después como el “papa del rosario”,
quien publicó un escrito en el
que se recogía esta plegaria piadosa,
incluyendo en ella la segunda
parte del “Ave María”, el “Santa
María”.
Seguimos adelante en la historia
y encontramos al cartujo
Enrique de Kalkar, que en el
siglo XIVdividió el salterio de las
“Ave María” en 15 decenas, intercalando
entre ellas el “Padrenuestro”.
Pero fueron santo Domingo y
sus hermanos predicadores quienes
popularizaron esta oración. Y
su mejor ejemplo fueron las
archicofradías marianas, fundadas
por san Pedro de Verona,
discípulo de santo Domingo.
Hasta ahora, el rosario no
incluía todavía la meditación de
los misterios evangélicos. Fue en
el siglo XV cuando Domingo
de Prusia, cartujo de Colonia,
propuso a los fieles que las “Ave
María” se redujesen a 50, pero que
a cada una de ellas se le añadiera
una referencia a un suceso evangélico.
La idea se acogió con
mucho entusiasmo y en cada
lugar se eligieron los sucesos
evangélicos que más gustaban.
En 1521, el dominico Alberto
de Castello redujo estos misterios
a 15; y en 1569, el papa Pío
V, con la bula “Consueverunt
romani Pontifices” consagró
una forma de rezar el rosario que
es, prácticamente la que ha llegado
a nuestros días.
A esta breve historia podemos
unir que sacerdotes como el
Padre Patrick Peyton han
difundido el rezo del rosario
en familia con el lema “la familia
que reza unida, permanece
unida”. Y el 16 de octubre de
2002, el papa Juan Pablo II
presentó a la Iglesia cinco nuevos
misterios, los Luminosos, sobre
la vida pública de Jesús.
Internet
En los próximos
días, puedes
conectar con
www.youtube.es/diocesistv
y con
diocesis.tv
y rezar el rosario
con un grupo de
niños,
una comunidad
religiosa,
los ancianos
de una residencia
y un grupo de
jóvenes en plena
naturaleza.
Puedes utilizar el
vídeo o llevarte el
audio a casa
y al coche.