Y viene cada día en los acontecimientos que van ocurriendo... Y viene cada día en las personas a las que nos encontramos... Y viene cada día especialmente en los más pequeños, en los más pobres, en aquellos que la sociedad, por unas causas o por otras, está marginando.
Por esta razón, nuestra Diócesis de Málaga lleva unos años organizando un CAMPO DE TRABAJO, que llamamos “LÁZARO” –acordaos del relato del Evangelio- que quiere dar respuesta a la necesidad que los JÓVENES tenemos de encontrarnos cara a cara con Jesús. Y esto lo vamos haciendo a través del encuentro con el mundo marginal de nuestra ciudad –ancianos, pobres, deficientes, barriadas necesitadas, enfermos con SIDA, …- y con momentos fuertes de oración y de encuentro con Dios a través de la reflexión sobre estas realidades.
Con una idea clara que pretendemos que se nos plantee: “¿QUÉ ME QUIERE DECIR EL SEÑOR A TRAVÉS DE ESTA REALIDAD CON LOS MÁS POBRES?”. Lo que está claro es que Dios nos habla muy claro a través de esta experiencia. Todos los jóvenes que han participado de este CAMPO DE TRABAJO “LÁZARO” lo pueden manifestar…
Oración y trabajo con los más necesitados; profundización en la fe y compromiso con los pobres; encuentro de jóvenes que se cuestionan sobre su vocación y comparten estas inquietudes. Esta quiere ser la dinámica de estos días. Que se ofrece a todos los jóvenes de toda la diócesis. ¡anímate a participar! e ¡invita a algún amig@ a que te acompañe!
Algunos datos más:
¿A quién está dirigido? A jóvenes entre 16 y 28 años.
¿Cuándo comienza? Tendrá dos momentos durante este curso:
En torno a Navidad: desde el 26 al 29 de diciembre de 2009.
En torno a Semana Santa: desde el 27 al 29 de marzo de 2010.
¿DÓNDE?: Viviremos en el Seminario Menor.
¿HORARIO?: Desde el 26 Diciembre a las 4 de la tarde - hasta el 29 a las 3 de la tarde
¿PRECIO?: 25 euros –no es caro, ¿verdad?- El dinero tampoco es impedimento
¿Qué hay que traer?: Saco o sábanas, aseo, cuaderno y boli, … y poco más…
¿Quién lo organiza? Pastoral Juvenil, Pastoral Vocacional, Cáritas y Seminario Menor. Siendo Javier Guerrero (Delegado de P. Vocacional) la persona que coordina.
Avisar para asistir: Javier Guerrero: 952 25 21 54 o vocacional@diocesismalaga.es antes del 18 de Diciembre de 2009.
Encuentro animadores
Tenemos disponible para su descarga un Power Point sobre "la vocación en la pastoral juvenil"
Preces vocacionales
Ya tenéis disponibles las Preces Vocacionales para las últimas semanas del Tiempo Ordinario y para el Adviento 2009 en formato Word y PDF.
Convivencia de verano Seminario Menor
Como cada curso, hemos terminado con la convivencia de verano del Seminario Menor. En la galería fotográfica tenéis un montó de fotos de aquellos días.
¡Disfrutad del verano! ¡Nos vemos pronto y un abrazo!
Vídeos
Tenemos un apartado abierto en la sección Reportajes de diocesis.tv, que contiene algunos que os pueden ayudar a conocer mejor el camino que realizamos en Pastoral Vocacional.
Vídeo Sicar
Desde la Experiencia Vocacional Sicar se ha elaborado un vídeo de presentación del curso anterior que esperamos sea de vuestro interés.
Recursos
En el apartado documentos, hemos
actualizado la presentación Power Point sobre la Teología de la Vocación.
Esperamos sea de vuestro interés y ayuda.
La Pastoral Vocacional en Málaga
Hemos realizado una presentación Power Point sobre la tarea Vocacional en la Diócesis de Málaga.
No hace falta ser un "super", pero sí estar con ganas de "superarse" cada día y "superar" los propios defectos.
Ser una persona equilibrada, que le gusta la verdad, hacer el bien y servir a los demás.
Tener una inteligencia normal, con capacidad para estudios universitarios.
Haber descubierto, desde la oración y el discernimiento, que Dios le llama por ese camino.
Gustarle lo relacionado con Jesucristo, su Evangelio y la Iglesia.
Estar dispuesto a buscar la voluntad de Dios y cumplirla.
Prepararse durante unos años en el Seminario, adquiriendo una base suficiente de formación humana, teológica, espiritual, pastoral y comunitaria.
El candidato al sacerdocio debe ser una persona de buena salud física y psíquica; afectivamente equilibrada, con un grado de madurez acorde con su edad.
Intelectualmente capaz de realizar estudios superiores, que lo prepararán adecuadamente para responder a los retos de la sociedad moderna.
A nivel de relaciones, debe tener facilidad para entrar en contacto con todo tipo de personas, ejerciendo en medio de ellas un liderazgo al estilo de Jesús.
¿Cómo debe ser la vida cristiana del candidato?
El aspirante al sacerdocio debe ser, ante todo, un hombre de fe, es decir, alguien para quien la relación con Jesucristo ocupa un lugar central en su vida.
Esto se traduce en una vida sana y ordenada, con madurez afectiva, en una práctica sacramental y de oración seria, y en una opción efectiva por servir a los demás.
¿Qué otras actitudes lo deben caracterizar?
Deseo de entregar toda su vida, sin reservas, al servicio del Evangelio y de la Iglesia.
Entusiasmo para prepararse debidamente, y para hacer convincente su trabajo.
Disponibilidad, generosidad y fortaleza para trabajar constantemente, y para enfrentar con tenacidad las dificultades propias de la vida sacerdotal.
La alegría propia de quien ha conocido a Cristo.
¿Qué debe buscar quien se acerca al camino sacerdotal?
Llegar a ser un sacerdote, según el modelo de Cristo, que es el Buen Pastor.
Servir a Cristo en su Iglesia y como la Iglesia quiere que sean sus sacerdotes.
Poner todas las cualidades y capacidades personales al servicio del ideal sacerdotal.
Alcanzar una plena realización humana y cristiana.
Al tomar tu decisión vocacional
No olvides nunca que...
Quieres entregarte por completo a Dios. Desde ahora, no te pertenecen tus ilusiones, tu vida, tus comodidades, el amor, la compañía, el honor, el dinero, la gloria, la fama. Siempre que vayas detrás de ellos, te irás apartando de tu vocación.
La vocación, la llamada de Dios, no se pierde. Pero puedes dejar de escucharla, si diariamente no eres fiel a tu entrega total, fiel a los propósitos que hoy haces, fiel por encima de todas las dificultades.
Las dificultades y sufrimientos son inherentes a la vocación. De ahora en adelante cuenta con ellos. Cuenta con los ratos de aburrimiento, con tus soledades, con la incomprensión de los demás, con la monotonía... Los sufrimientos suelen venir por donde menos lo esperamos.
La perfección no es de este mundo y lo que importa es tu esfuerzo continuo por superarte.
El desánimo es una tentación de abandonar lo grande. No te desanimes cuando te experimentes incapaz de salvar el mundo, cuando veas la posible dejadez de algunos consagrados a Dios, cuando te encuentres como sólo en tu ideal, cuando observes a tu alrededor la indiferencia de los que debían ser mejores.
Sin vida constante de oración, de unión con Dios, pronto estarás más cerca del «mundo» que del «cielo» y entonces no vale la pena tu sacrificio de hoy.
Que una tentación constante en tu vida va a ser la de querer recuperar, poco a poco, lo que hoy dejas. Y un misionero, consagrado a Dios, no puede ser un triste solterón forzado a serlo.
Y recuerda diariamente, que la felicidad en tu vocación está en razón directa con tu entrega total. Dios jamás defrauda a quien pone toda su vida al servicio de la causa del Reino.
¿Qué es Pastoral Vocacional?
La respuesta es muy sencilla, al alcance de cualquier mente y cualquier corazón que sea
joven y que esté abierto y en diálogo con la vida.
Sólo de dos cosas fundamentales
se trata. Todo lo demás viene por añadidura. Y esas dos
cosas fundamentales son:
1. Pastoral Vocacional trata de
hacernos caer en la cuenta de que todos nosotros estamos
llamados en la vida a algo esencial:
ser felices
y hacer felices a las personas que nos rodean
2. Y, en segundo lugar, ver
cómo podemos cada uno de nosotros encontrar ese camino de felicidad,
y cómo seguirlo lo más adecuadamente posible, puesto que nos interesa muchísimo.
Todo lo demás viene por
añadidura, ya lo decíamos antes.
En otras palabras, en Pastoral
Vocacional tratamos de ver cuál es nuestro camino en la vida,
partiendo de dos preguntas claves:
¿Qué quiere Dios de mí?
¿Cómo puedo yo servir mejor a los demás?
Y al respondernos a estas dos
cuestiones veremos diversas posibilidades, todas ellas caminos
de Dios y caminos de servicio y entrega a los hermanos. Por lo pronto nos diremos:
¿Mi camino es la vida laical, como madre o padre de familia, como mujer u hombre
trabajando por un mundo justo, solidario, en paz... según Dios quiere?
¿Mi camino es la vida consagrada en una comunidad religiosa, viviendo muy
desde el Señor en el servicio a los más necesitados (ancianos, niños, jóvenes,
enfermos, gente con especiales dificultades...)?
¿Mi camino es servir a los hermanos como sacerdote, anunciando por todas partes
el Evangelio, partiendo el pan de la Eucaristía, llevando el Perdón del Señor a
todos los corazones...?
Pues bien, de respondernos a
todo esto, y de cómo hacerlo, se trata en Pastoral Vocacional.
Entra y puedes ver lo que nos traemos entre manos, las actividades que tenemos, el espíritu
que nos mueve, etc. etc.
Y, desde luego, danos todas las
sugerencias que se te ocurran para ayudar a los demás
a encontrar su camino en la vida. Todo lo que sea útil trataremos siempre de ponerlo al
servicio de los muchos jóvenes con quienes contactamos cada día.
De antemano, ¡muchísimas gracias
por tu interés y tu ayuda!
Y ya sabes... ¡estamos a tu
disposición en todo momento!
La vocación "es-no es"
No es
Es
Un sentimiento: Muchas veces escuchamos decir "siento la vocación". En realidad la vocación no se siente. Es más bien una certeza interior que nace de la gracia de Dios y que exige una respuesta libre y voluntaria. Si Dios te llama, esta certeza irá creciendo en la medida que vayas respondiendo con generosidad.
Un refugio para el que tiene miedo a la vida.
Una carrera como cualquier otra.
Una seguridad matemática: en la vocación sacerdotal tienes que aceptar el riesgo de la misión, pero recuerda que es un riesgo en manos de Dios y en compañía de tu comunidad.
Un misterio de amor entre Dios que llama por amor y una persona que le responde libremente y por amor.
Una llamada a una misión en la tierra.
La decisión de un joven que quiere dedicar su vida a ayudar a sus hermanos.
La vocación es un proceso como toda historia de amor.
Dios se esconde un poco cuando nos llama y es que quiere dejar el margen suficiente a nuestra libertad.
Una invitación de Dios a la felicidad. Sería un error pensar que Dios pueda proponernos algo que no nos haga felices.