El nuevo sistema de financiación hace que el sostenimiento económico de la Iglesia dependa, a partir de ahora, única y exclusivamente de los católicos y de aquellas personas que valoren la labor que desarrolla. La Iglesia sólo recibirá lo que los ciudadanos aporten. Ya no existe cantidad alguna prevista en los presupuestos del Estado.
Por eso, es necesario comunicar a la sociedad de hoy la labor que realiza y las necesidades económicas de la Iglesia, para que cada uno decida voluntariamente su apoyo. De ahí la puesta en marcha de un programa para el sostenimiento económico de la Iglesia cuyas primeras acciones se llevaron a cabo a primeros de noviembre de 2007.
En este espacio recogeremos puntualmente todas las acciones que se vayan realizando en torno a dicho programa así como las diversas formas para hacer efectivo este compromiso con el sostenimiento económico de la diócesis de Málaga.