Expectación del parto
18 de diciembre de 2010
El sábado, 18 de diciembre de 2010, día de Nuestra Señora de la O (y de la Esperanza), día también de la Expectación del Parto, copiamos literalmente un mensaje de un buen amigo, muy bonito por su contenido, que va acompañado de un grupo de dibujos de Pachi perfectamente apropiados.
¡¡¡BUENA NOTICIA!!!
¿LO HAS LEÍDO EN EL PERIÓDICO DE HOY? ¡NUESTRA AMIGA MARÍA VA A TENER UN NIÑO! SE VA A LLAMAR JESÚS. HASTA EN LAS NOTICIAS SALE. ¡QUÉ ALEGRÍA!
EL EMBARAZO VA BIEN, CON LOS TÍPICOS DOLORES. LOS EXPERTOS DICEN QUE VA A SER ALGUIEN GRANDE, AUNQUE YA SABEMOS QUE VA A NACER EN UN PUEBLO DE LOS MÁS POBRES Y EN UNA FAMILIA HUMILDE: JOSÉ SIGUE CON SUS TRABAJILLOS DE CARPINTERO, LO QUE LE VA SALIENDO. COMO ES MUY BUENA GENTE, SIGUE CON UNA BUENA CLIENTELA, GRACIAS A DIOS, COMO ÉL DICE.
YA LE HA HECHO LA CUNA, CON LA AYUDA DE DIOS, AL QUE BENDICE Y DEL QUE SE SIENTE BENDECIDO. MARÍA ESTÁ MUY ALEGRE, DICE QUE DIOS HA HECHO MARAVILLAS EN ELLA, ES MUY CREYENTE, YA SABES. HE HABLADO CON ELLA HACE UN RATO Y ME HA DICHO QUE TE DIGA QUE ESTÁS INVITADO CON TU FAMILIA Y AMIGOS A UNA FIESTA ESTE SÁBADO QUE VIENE 25. ES CUANDO EL MÉDICO LE HA ASEGURADO QUE DARÁ A LUZ, Y ESTÁ ORGANIZANDO UNA BUENA FIESTA, SENCILLA COMO ELLA, Y PARA SUS MÁS ALLEGADOS. CUENTA CONTIGO.
TE MANDO ALGUNOS DIBUJOS QUE HA HECHO MI AMIGO PACHI, QUE COMPARTE ESTA ALEGRÍA. ES SOBRE LO QUE COMPARTIMOS Y CREEMOS. ESPERO QUE TE GUSTEN.
NOS VEMOS EN LA FIESTA.
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Stille Nacht
18 de diciembre de 2010
Noche de paz, noche de amor (Stille Nacht, heilige Nacht) es un conocido villancico compuesto originalmente en alemán por el sacerdote austríaco Joseph Mohr y el músico Franz Xaver Gruber. En la actualidad la melodía difiere levemente de la original de Gruber, particularmente en las notas finales.
Fue interpretado por primera vez el 24 de diciembre de 1818 en la iglesia de San Nicolás (Nikolaus-Kirche) de Oberndorf, Austria. La letra había sido compuesta en 1816 por Mohr en Mariapfarr, pero en la víspera de Navidad se la llevó a Gruber y le pidió que le hiciera una composición musical y un acompañamiento en guitarra para el servicio de la Iglesia.
Sobre la composición de la obra hay diferentes versiones, pues el mismo Gruber no mencionó los hechos que la inspiraron. De acuerdo a la Sociedad Noche de Paz de Austria, una de las suposiciones es que el órgano de la Iglesia quedó inutilizable y Mohr pidió a Franz Xaver Gruber que compusiera una canción que el coro pudiera cantar acompañado solo por la guitarra. El historiador Renate Ebeling-Winkler dice que la primera mención del órgano averiado apareció en un libro publicado en Estados Unidos en 1909. Lo histórico es que en esa primera ocasión, la canción se escuchó acompañada efectivamente sólo por la guitarra e interpretada por Mohr. Otros historiadores creen que lo que Mohr quería simplemente era un nuevo villancico para interpretar con su guitarra. Al respecto, la misma Sociedad Noche de Paz dice que existen “muchas historias románticas y leyendas” que se han ido creando alrededor de la historia de la canción.
La difusión del villancico fuera del ámbito restringido de aquella población parece que comenzó en 1833 gracias a un organero de Fügen en el Zillertal (Austria), de nombre Maurach. Cuando en ese año interpretó junto a otros músicos melodías tirolesas en Leipzig, esta canción fue la que atrajo el interés del público. La Nilolaus-Kirche fue demolida a principios del siglo XX debido a una inundación que la dañó y el centro del poblado fue reubicado en un lugar más seguro río arriba con una nueva edificación cercana al nuevo puente. Una capilla fue hecha con el nombre de “Stille-Nacht-Gedächtniskapelle” (Capilla Memorial Noche de Paz). La capilla fue construida en homenaje a la antigua iglesia demolida y cerca del actual museo que atrae turistas de todo el mundo, especialmente en el mes de diciembre.
El manuscrito original se perdió, pero en 1995 se descubrió un manuscrito original de Mohr y que los analistas dataron hacia el año 1820. Es por medio de ese documento que se descubrió que Mohr escribió la canción en 1816 cuando fue asignado a una peregrinaje a la iglesia de Mariapfarr. También el documento testimonia que el compositor de la melodía es en efecto Gruber y que este la compuso en 1818. Se trata pues del más antiguo manuscrito que se tiene sobre la historia de la canción y el único que contiene la letra de Mohr. La composición musical de Gruber tiene influencias de la tradición musical de su región y la melodía guarda relación con aspectos del folclore musical austriaco.
Otra versión popular dice que el villancico, interpretado una vez, fue olvidado pronto hasta que un reparador de órganos lo encontró en 1825 y lo revivió. Sin embargo, Gruber publicó diversos arreglos de este a través de su vida, además del manuscrito encontrado de Mohr de 1820 y que se conserva en el Museo Carolino Augusteum de Salzburgo. Se presume que el villancico ha sido traducido a más de 300 idiomas en todo el mundo y que es el más popular de todos los tiempos. La cifra puede ser superior, si se tiene en cuenta la acción de misioneros cristianos en los cinco continentes que lo han traducido a innumerables idiomas gracias a la facilidad de su interpretación, su brevedad y que puede ser cantado sin acompañamiento instrumental. Aunque el villancico fue escrito por católicos, ha tenido también un especial significado para la Iglesia Luterana.
La canción fue cantada simultáneamente en inglés y en alemán durante la Tregua de Navidad de 1914,2 al ser el único villancico conocido por los soldados de ambos frentes. Fue exitosamente grabada por más de 300 artistas y muy particularmente célebre en versiones de Enya, Stevie Nicks, Bing Crosby y Mahalia Jackson, así como en las instrumentales de Mannheim Steamroller. Existen también versiones muy apreciadas de corales en todo el mundo, entre los cuales el célebre coro de los Niños Cantores de Viena. En 1943 la exiliada austriaca Hertha Pauli escribió el libro “Noche de Paz”. Se trata de la historia de una canción en la cual ella explica a los niños estadounidenses el origen del villancico. El libro fue ilustrado por Fritz Kredel y publicado por Alfred A. Knopf.
En 1988 se hizo un documental para televisión que se llamó “Silent Mouse” (Noche de Ratón), en el cual se cuenta la historia del villancico desde el punto de vista de un ratón. La voz que narra es la de Lynn Redgrave y Gregor Fisher es uno de los personajes principales. En 1993 aparece una versión hispanoamericana interpretada en español por Marco T. , muy similar a la de Elvis Presley grabada en 1957.
Noche de paz, noche de amor (Stille Nacht, heilige Nacht) es un conocido villancico compuesto originalmente en alemán por el sacerdote austríaco Joseph Mohr y el músico Franz Xaver Gruber. En la actualidad la melodía difiere levemente de la original de Gruber, particularmente en las notas finales. Fue interpretado por primera vez el 24 de diciembre de 1818 en la iglesia de San Nicolás (Nikolaus-Kirche) de Oberndorf, Austria. La letra había sido compuesta en 1816 por Mohr en Mariapfarr, pero en la víspera de Navidad se la llevó a Gruber y le pidió que le hiciera una composición musical y un acompañamiento en guitarra para el servicio de la Iglesia.
Sobre la composición de la obra hay diferentes versiones, pues el mismo Gruber no mencionó los hechos que la inspiraron. De acuerdo a la Sociedad Noche de Paz de Austria, una de las suposiciones es que el órgano de la Iglesia quedó inutilizable y Mohr pidió a Franz Xaver Gruber que compusiera una canción que el coro pudiera cantar acompañado solo por la guitarra. El historiador Renate Ebeling-Winkler dice que la primera mención del órgano averiado apareció en un libro publicado en Estados Unidos en 1909. Lo histórico es que en esa primera ocasión, la canción se escuchó acompañada efectivamente sólo por la guitarra e interpretada por Mohr. Otros historiadores creen que lo que Mohr quería simplemente era un nuevo villáncico para interpretar con su guitarra. Al respecto, la misma Sociedad Noche de Paz dice que existen “muchas historias románticas y leyendas” que se han ido creando alrededor de la historia de la canción.
La difusión del villancico fuera del ámbito restringido de aquella población parece que comenzó en 1833 gracias a un organero de Fügen en el Zillertal (Austria), de nombre Maurach. Cuando en ese año interpretó junto a otros músicos melodías tirolesas en Leipzig, esta canción fue la que atrajo el interés del público. La Nilolaus-Kirche fue demolida a principios del siglo XX debido a una inundación que la dañó y el centro del poblado fue reubicado en un lugar más seguro río arriba con una nueva edificación cercana al nuevo puente. Una capilla fue hecha con el nombre de “Stille-Nacht-Gedächtniskapelle” (Capilla Memorial Noche de Paz). La capilla fue construida en homenaje a la antigua iglesia demolida y cerca del actual museo que atrae turistas de todo el mundo, especialmente en el mes de diciembre.
El manuscrito original se perdió, pero en 1995 se descubrió un manuscrito original de Mohr y que los analistas dataron hacia el año 1820. Es por medio de ese documento que se descubrió que Mohr escribió la canción en 1816 cuando fue asignado a una peregrinaje a la iglesia de Mariapfarr. También el documento testimonia que el compositor de la melodía es en efecto Gruber y que este la compuso en 1818. Se trata pues del más antiguo manuscrito que se tiene sobre la historia de la canción y el único que contiene la letra de Mohr. La composición musical de Gruber tiene influencias de la tradición musical de su región y la melodía guarda relación con aspectos del folclore musical austriaco.
Otra versión popular dice que el villancico, interpretado una vez, fue olvidado pronto hasta que un reparador de órganos lo encontró en 1825 y lo revivió. Sin embargo, Gruber publicó diversos arreglos de este a través de su vida, además del manuscrito encontrado de Mohr de 1820 y que se conserva en el Museo Carolino Augusteum de Salzburgo. Se presume que el villancico ha sido traducido a más de 300 idiomas en todo el mundo y que es el más popular de todos los tiempos. La cifra puede ser superior, si se tiene en cuenta la acción de misioneros cristianos en los cinco continentes que lo han traducido a innumerables idiomas gracias a la facilidad de su interpretación, su brevedad y que puede ser cantado sin acompañamiento instrumental. Aunque el villancico fue escrito por católicos, ha tenido también un especial significado para la Iglesia Luterana. La canción fue cantada simultáneamente en inglés y en alemán durante la Tregua de Navidad de 1914,2 al ser el único villancico conocido por los soldados de ambos frentes.
Fue exitosamente grabada por más de 300 artistas y muy particularmente célebre en versiones de Enya, Stevie Nicks, Bing Crosby y Mahalia Jackson, así como en las instrumentales de Mannheim Steamroller. Existen también versiones muy apreciadas de corales en todo el mundo, entre los cuales el célebre coro de los Niños Cantores de Viena. En 1943 la exiliada austriaca Hertha Pauli escribió el libro “Noche de Paz”. Se trata de la historia de una canción en la cual ella explica a los niños estadounidenses el origen del villancico. El libro fue ilustrado por Fritz Kredel y publicado por Alfred a. Knopf.
En 1988 se hizo un documental para televisión que se llamó “Silent Mouse” (Noche de Ratón), en el cual se cuenta la historia del villancico desde el punto de vista de un ratón. La voz que narra es la de Lynn Redgrave y Gregor Fisher es uno de los personajes principales. En 1993 aparece una versión hispanoamericana interpretada en español por Marco T. , muy similar a la de Elvis Presley grabada en 1957.
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Calendario de Adviento
19 de noviembre de 2010
El adviento (latín: adventus Redemptoris, «venida del Redentor» )? es el primer periodo del año litúrgico cristiano, que consiste en un tiempo de preparación para el nacimiento del Salvador. Su duración es de 21 a 28 días, dado que se celebran los cuatro domingos más próximos a la festividad de Navidad.
Marca el inicio del año litúrgico en casi todas las confesiones cristianas. Durante este periodo los feligreses se preparan para celebrar la conmemoración del nacimiento de Jesucristo y para renovar la esperanza en la segunda Venida de Cristo Jesús, al final de los tiempos Parusía.
Durante el adviento, se prepara en cada hogar (no sólo en la Iglesia) una corona de ramas de pino, llamada Corona de adviento con cuatro velas, una por cada domingo de adviento. Hay una pequeña tradición de Adviento: a cada una de esas cuatro velas se le asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, por ejemplo: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe.
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Clave de Categoría
Adviento
Festividades litúrgicas
Los domingos de adviento la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona de adviento. Luego, se lee la Biblia y alguna meditación. La corona se puede llevar al templo para ser bendecida por el sacerdote.
Con el tiempo de Adviento, la Iglesia romana da comienzo al nuevo año litúrgico. El tiempo de Adviento gravita en torno a la celebración del misterio de la Natividad de nuestro Señor Jesucristo. El origen y significado del Adviento es un tanto oscuro; en cualquier caso, el término adventus era ya conocido en la literatura cristiana de los primeros siglos de la vida de la Iglesia, y probablemente se acuñó a partir de su uso en la lengua latina clásica.
La traducción latina Vulgata de la Sagrada Escritura (durante el siglo IV) designó con el término adventus la venida del Hijo de Dios al mundo, en su doble dimensión de advenimiento en la carne –encarnación- y advenimiento glorioso –parusía-.
La tensión entre uno y otro significado se encuentra a lo largo de toda la historia del tiempo litúrgico del Adviento, si bien el sentido de “venida” cambió a “momento de preparación para la venida”.
Quizá la misma amplitud de las realidades contenidas en el término dificultaba la organización de un tiempo determinado en el que apareciera la riqueza de su mensaje. De hecho, el ciclo de adviento fue uno de los últimos elementos que entraron a formar parte del conjunto del año litúrgico (siglo V).
Parece ser que desde fines del siglo IV y durante el siglo V, cuando las fiestas de Navidad y Epifanía iban cobrando una importancia cada vez mayor, en las iglesias de Hispania y de las Galias particularmente, se empezaba a sentir el deseo de consagrar unos días a la preparación de esas celebraciones.
Dejando de lado un texto ambiguo atribuido a San Hilario de Poitiers, la primera mención de la puesta en práctica de ese deseo la encontramos en el canon 4 del Concilio de Zaragoza del año 380: “Durante veintiún días, a partir de las XVI calendas de enero (17 de diciembre), no está permitido a nadie ausentarse de la iglesia, sino que debe acudir a ella cotidianamente” (H. Bruns, Canones Apostolorum et Conciliorum II, Berlín, 1893, 13-14). La frecuencia al culto durante los días que corresponden, en parte, a nuestro tiempo de adviento actual, se prescribe, pues, de una forma imprecisa.
Más tarde, los concilios de Tours (año 563) y de Macon (año 581) nos hablarán, ya concretamente, de unas observancias existentes “desde antiguo” para antes de Navidad. En efecto, casi a un siglo de distancia, San Gregorio de Tours (fallecido en el año 490) nos da testimonio de las mismas con una simple referencia. Leemos en el canon 17 del Concilio de Tours que los monjes “deben ayunar durante el mes de diciembre, hasta Navidad, todos los días”.
El canon 9 del Concilio de Macon ordena a los clérigos, y probablemente también a todos los fieles, que “ayunen tres días por semana: el lunes, el miércoles y el viernes, desde San Martín hasta Navidad, y que celebren en esos días el Oficio Divino como se hace en Cuaresma” (Mansi, IX, 796 y 933). Aunque la interpretación histórica de estos textos es difícil, parece según ellos que en sus orígenes el tiempo de adviento se introdujo tomando un carácter penitencial, ascético, con una participación más asidua al culto.
Sin embargo, las primeras noticias a cerca de la celebración del tiempo litúrgico del Adviento, se encuentran a mediados del siglo VI, en la iglesia de Roma.
Según parece, este Adviento romano comprendía al principio seis semanas, aunque muy pronto -durante el pontificado de Gregorio Magno (590-604)- se redujo a las cuatro actuales.
El significado teológico original del Adviento se ha prestado a distintas interpretaciones. Algunos autores consideran que, bajo el influjo de la predicación de Pedro Crisólogo (siglo V), la liturgia de Adviento preparaba para la celebración litúrgica anual del nacimiento de Cristo y sólo más tarde –a partir de la consideración de consumación perfecta en su segunda venida- su significado se desdoblaría hasta incluir también la espera gozosa de la Parusía del Señor.
No faltan, sin embargo, partidarios de la tesis contraria: el Adviento habría comenzado como un tiempo dirigido hacia la Parusía, esto es, el día en que el Redentor coronará definitivamente su obra. En cualquier caso, la superposición ha llegado a ser tan íntima que resulta difícil atribuir uno u otro aspecto a las lecturas escriturísticas o a los textos eucológicos de este tiempo litúrgico.
El Calendario Romano actualmente en vigor conserva la doble dimensión teológica que constituye al Adviento en un tiempo de esperanza gozosa: “el tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se nos manifiesta como tiempo de una expectación piadosa y alegre” (Calendario Romano, Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario, 39).
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Cristo Rey
19 de noviembre de 2010
Tras una larga interrupción, debida a razones laborales de quien estas líneas suele escribir, la página de la parroquia retoma su actividad ante la postrera festividad del año litúrgico 2010: Cristo Rey, que se celebra el domingo, 21 de noviembre.
Antesala del Adviento, que comenzará el 28 de noviembre, la fiesta de Cristo Rey fue instituida en 1925 por el papa Pío XI, que la fijó en el domingo anterior a la solemnidad de todos los santos. La Iglesia, ciertamente, no había esperado dicha fecha para celebrar el soberano señorío de Cristo: Epifanía, Pascua, Ascensión, son también fiestas de Cristo Rey. Si Pío XI estableció esa fiesta, fue como él mismo dijo explícitamente en la encíclica Quas primas, con una finalidad de pedagogía espiritual. Ante los avances del ateísmo y de la secularización de la sociedad quería afirmar la soberana autoridad de Cristo sobre los hombres y las instituciones. Ciertos textos del oficio dejan entrever un último sueño de cristiandad.
En 1970 se quiso destacar más el carácter cósmico y escatológico del reinado de Cristo. La fiesta se convirtió en la de Cristo “Rey del Universo” y se fijó en el último domingo per annum. Con ella apunta ya el tiempo de adviento en la perspectiva de la venida gloriosa del Señor.
La transformación de la segunda parte de la colecta revela claramente el cambio introducido en el tema de la fiesta. La oración de 1925 pedía a Dios “que todos los pueblos disgregados por la herida del pecado, se sometan al suavísimo imperio” del reino de Cristo. El texto modificado pide a Dios “que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te glorifique sin fin”.
“Termina el año cristiano, y la Iglesia celebra el domingo de Cristo Rey. La liturgia nos relata el final de la pasión de Jesús en la que aparece como Rey. ¿Dónde está, Rey, tu reinado? Y ¿dónde tus súbditos leales?¿Adónde se fueron los incondicionales discípulos?¿En qué quedaron todos tus proyectos bienaventu rados?¿cómo es que este que se presenta así rey-de-los-judíos, ha nacido de mujer, se entretiene con niños, atiende a pobres y enfermos, se detiene con toda clase de pecadores, y pone en solfa nuestras leyes inhumanas? Así, todos, por temor, o desencanto, o indignación, o defraude… fueron abandonando a aquel Rey. Bueno, todos no. Estaban María, algunas mujeres y Juan. Y había otro más, el de la ultimísima hora: Dimas. Sólo Dimas no empleó el condicional de quien duda o niega, sino el imperativo de quien está seguro ante el acontecimiento que sus ojos ven: acuérdate de mí. La res puesta de Jesús no se hizo esperar: hoy estarás conmigo en el Paraíso.
Aquel Rey y su Reino no terminaron entonces. Aquel estar con Jesús y parti cipar en su reinado es lo que los cristianos hemos venido celebrando y prolongando durante siglos. Y es lo que en este último domingo del año litúrgico queremos es pecialmente recordar: que Él es el Rey de todo lo creado, el Rey de una nueva his toria, el Rey de una nueva humanidad
El reinado de Jesús no es una proclama fugaz y oportunista, no es un dis curso fácil y barato. Es, ni más ni menos, que devolver a la humanidad la posibili dad de volver a ser humana según el diseño de Dios; la posibilidad de reemprender aquel camino perdido que Dios ofreció antaño, y que una libertad no vivida en la luz, en la verdad y en el amor, llevó al traste. El reinado de Jesús es ese espacio de nueva historia en la que es posible vivir como hijos ante Dios, como hermanos ante los hombres, como confraternos ante todo lo creado.
Ya ha comenzado este reinado, y tantos hombres y mujeres han vivido así. Pero también, ¡cuántos aún no viven así ni ante el Padre Dios, ni ante el hermano hombre, ni ante la confraterna creación! Por eso, es un Reino de Jesús, que está sólo empezado,que se encuentra sin terminar, sin su plenitud final. Sólo hay un trono y éste es para Dios; y en ese trono se brinda libertad. Toda suplantación de ese Rey supondrá un camino de esclavitud, de inhumanidad, de corrupción, como lo demuestra la historia de siempre y la más reciente. Por Jesucristo Rey y por ese Reino hay que seguir trabajando, construyén dolo cotidianamente con cada gesto, en cada situación y circunstancia, para ir des terrando y transformando cuanto en nosotros y entre nosotros no corresponda al proyecto del Señor. Como dijeron nuestros mártires: ¡viva Cristo Rey!” (de catholic.net)
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Mendigo por Dios
23 de agosto de 2010
Fray Leopoldo de Alpandeire (24 de junio de 1864, Alpandeire, Málaga – 9 de febrero de 1956, Granada), conocido, merced a una difundida obra biográfica como el “Mendigo por Dios”, recibió en el bautismo los nombres de Francisco Tomás de San Juan Bautista Márquez Sánchez. La mayor parte de su vida fue fraile limosnero por las calles de Granada, ciudad a la que se trasladó tras ser ordenado en Sevilla y donde era conocido por su generosidad hacia los necesitados. Su disposición a ofrecer consejo y comprensión han hecho que la devoción a este fraile se haya extendido considerablemente y que sea frecuente encontrar una estampa con su imagen en muchas casas andaluzas.
Nació el 24 de junio de 1864 en la pequeña localidad de Alpandeire, pueblo que en el año 2008 contaba con una población de 278 habitantes y está situado en la comarca montañosa de la Serranía de Ronda. Fue el mayor de cuatro hermanos, tres varones -uno de los cuales murió joven mientras realizaba el servicio militar en la guerra de Cuba- y una mujer. La familia, aunque de condición modesta, poseía tierras dedicadas al cultivo de cereales y almendros, así como algún ganado caprino. Ellos mismos labraban el terreno y realizaban las faenas agrícolas, siendo este trabajo su actividad principal.
Su instrucción escolar consistió únicamente en los estudios primarios, que siguió sin demostrar capacidades especiales en la escuela local. Desde pequeño mostró inclinación hacia la religión, pues se sabe que a los diez años protagonizó un incidente que tuvo mucha repercusión entre sus convecinos. Mientras se encontraba en el campo, al cuidado de un rebaño de cabras junto con otros niños, el cielo comenzó a nublarse amenazando tormenta. Surgieron varias ideas sobre la actitud que debían tomar. El futuro Fray Leopoldo propuso refugiarse en una peña y rezar el rosario para solicitar la protección de la Virgen, otro de los pequeños no estaba de acuerdo y consideró preferible dirigirse hacia el pueblo lo antes posible. Finalmente todos se encaminaron hacia Alpandeire sin implorar la protección de la Virgen, pero la marcha se vio interrumpida por un rayo que fulminó al joven que había propuesto el apresurado retorno, resultando muerto. Es posible que este suceso del que se habló largamente, influyera en su futura decisión de hacerse fraile.
Toda su infancia y juventud transcurrió en Alpandeire, dedicado a faenas agrícolas, salvo el periodo de servicio militar (1887-1888) que realizó en el Regimiento de Infantería Pavía en Málaga.
Decidió dedicarse a la vida religiosa después de haber oído predicar a dos capuchinos en la ciudad de Ronda, con motivo de la beatificación de Fray Diego José de Cádiz en 1894. Tras varios intentos que resultaron fallidos, ingreso en 1899 en calidad de postulante en el convento que poseía la orden capuchina en Sevilla. En 1900 profesó sus votos y recibió como nombre religioso el de Fray Leopoldo de Alpandeire. Tras destinos sucesivos a Antequera, Granada y de nuevo Sevilla, el 21 de febrero de 1914 fue trasladado definitivamente al convento de Granada, donde residió durante 42 años.
Permaneció de forma ininterrumpida en esta ciudad entre 1914 y 1956. La mayor parte del tiempo desempeñó la función de fraile limosnero, lo cual le obligaba a recorrer la ciudad a pie y entrar en numerosas viviendas solicitando donativos. Poco a poco su figura fue haciéndose popular; numerosas personas solicitaban su consejo o intermediación y se le empezó a conocer como “el humilde limosnero de las tres Ave Marías”, porque eran estas las oraciones que dedicaba a quienes le pedían su bendición.
La causa para su beatificación ha concluido, después de que un tribunal de cinco médicos analizase en el Vaticano el caso de un enfermo que al parecer se curó por mediación del fraile capuchino. El tribunal emitió por unanimidad un informe favorable en febrero del 2009. El domingo, 12 de septiembre de 2010 se inscribirá su nombre oficialmente en la lista de los beatos. La ceremonia de beatificación tiene lugar ese día, a las 10:00, en la Base Aérea de Armilla, situada en una distancia de aproximadamente 10 kilómetros de la ciudad de Granada. Existe una página donde obtener cuanta información sea precisa (así como para realizar reservas de plaza) para la asistencia a dicha ceremonia. Puede consultarse en http://www.organizacionfrayleopoldo.es/.
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Corpus Christi 2010
1 de junio de 2010
El domingo, 6 de junio de 2010, la DIócesis de Málaga, en comunión con la Iglesia universal, celebra la festividad del Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Con motivo de la Eucaristía que será concelebrada en la Catedral y la posterior procesión que recorrerá las calles de la ciudad, el señor Obispo ha solicitado a las parroquias de los arciprestazgos del centro urbano (incluído el nuestro, de Santa María de la Victoria) que no se celebren misas en horario vespertino, para que los fieles podamos acudir a la función litúrgica mayor catedralicia sin impedimentos.
Con ese motivo, en la parroquia de San Lázaro sólo se oficiarán el mencionado domingo las misas matutinas de 10:00, 11:30 y 12:30 horas, quedando anulada la de las 20:00 por la tarde.
Los feligreses del Arciprestazgo que deseen asistir a la Eucaristía catedralicia quedan convocados en el altar del Sagrado Corazón, el segundo por la derecha desde los pies del templo, según se muestra en el número 23 del plano adjunto.
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Resurrexit sicut dixit
4 de abril de 2010
Regina Caeli o Regina Coeli es el nombre de una oración mariana y cristológica de la Iglesia en honor de la Virgen. Son las palabras latinas con que abre el himno pascual de la Santísima Virgen María que traducidas al español son “Reina del cielo”. Se trata de una composición litúrgica a manera de felicitación a María por la resurrección de su Hijo Jesucristo.
El Regina Caeli sustituye el rezo del Angelus durante el tiempo pascual. Litúrgicamente está prescrita en el Breviario Romano desde las completas del Sábado Santo hasta la hora nona del sábado posterior a Pentecostés. Debe ser cantado o rezado en coro y de pie. Aunque no se conoce el autor, ya se rezaba en el siglo XII y los frailes menores lo rezaban después del oficio de Completas ya en la primera mitad del siglo XIII y gracias a la misma actividad de los frailes franciscanos se popularizó y expandió por todo el mundo cristiano.
Si bien esta oración es de autor desconocido, la tradición se la atribuye a San Gregorio Magno o a Su Santidad el Papa Gregorio V, y fija su aparición hacia el año 998. Dicha tradición afirma que el santo escuchó los tres primeros versos cantados por ángeles mientras caminaba descalzo una mañana en una procesión en Roma. A esos versos él agregó la cuarta línea. Ninguna de las dos atribuciones tiene sólido fundamento histórico.
El himno no parece haber caído en desuso en la Iglesia, y en la actualidad es uno de los más populares; de hecho, se reza hasta el día de hoy (especialmente en Pascua) y ha sido objeto de trabajo para compositores musicales polifónicos y modernos. Mozart nos dejó una bellísima pieza con el texto del Regina Caeli:
Regina Cæli lætare, Alleluia:
Quia quem meruisti portare, Alleluia:
Resurrexit sicut dixit, Allelluia:
Ora pro nobis Deum, Alleluia
Cristo ha resucitado para todos nosotros. ¡Feliz Pascua!
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Encarnación del Señor
21 de marzo de 2010
El jueves de Pasión, 25 de marzo de 2010, el señor Obispo de la Diócesis de Málaga, don Jesús Catalá, preside la celebración de una Eucaristía en la Santa Iglesia Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Encarnación con motivo de la celebración de la festividad del patronazgo del templo. En efecto, cada veinticinco de marzo (nueve meses antes de Navidad), la iglesia universal celebra la Encarnación de Nuestro Señor.
La misa será celebrada según el rito extraordinario (misa tridentina o de San Pío V), de acuerdo al documento motu proprio de Su Santidad Benedicto XVI conocido como Summorum Pontificum, documento que contiene las disposiciones del Papa sobre el uso de la liturgia romana anterior a la reforma de 1970. Por esa razón, se distribuirán folletos con los textos en latín, idioma en que se realiza el rito eucarístico.
Puesto que el señor Obispo ha sugerido que de todas las parroquia de Málaga centro acudan cuantos feligreses puedan para participar en el sacrificio eucarístico, con ese motivo se suspende la misa de las 19:00 en San Lázaro, aunque se mantiene la de las 18:00 horas.
Merece la pena acudir.
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Día del Sacerdote Diocesano
15 de marzo de 2010
El sacerdote diocesano es aquel sacerdote, que en comunión con su obispo, quiere vivir como otro Cristo en medio nuestro, reside en su propia diócesis, región que lo vio nacer y donde ahora sirve a sus hermanos siendo puente entre ellos y Dios. Esta tarea la cumple principalmente a través de la administración de los sacramentos, que son encuentros reales con el misterio del Dios que se da a sí mismo, perdona, y santifica, la predicación de la Palabra de Dios, que es la transmisión de los sentimientos del corazón de Dios mismo hacia nosotros, el ejercicio de la caridad pastoral, que como otro Cristo, Buen Pastor, guía y cuida del rebaño de Dios a él encomendado en las diversas realidades que nos rodean: parroquias, movimientos, colegios, universidades, hospitales, instituciones civiles, obras de caridad y beneficio social, etc.
El domingo, veintiuno de marzo de dos mil diez, la Diócesis celebra el Día del Sacerdote Diocesano, que entrega su vida para que la gloria de Dios sea visible para todos. Contribuye a que su vocación se haga una realidad entre nosotros; haz que su sacrificio, su valentía y su entrega no sean en vano: colabora con la Diócesis en hacer de nuestros sacerdotes testigos ciertos del amor del Padre…
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Día del Ayuno Voluntario
8 de febrero de 2010
Casi 850 millones de seres humanos ayunan a diario por obligación
El viernes, 12 de febrero de 2010, Manos Unidas celebra el Día del Ayuno Voluntario.
Ese mismo día, habrá millones de personas que no comerán porque no tendrán nada que llevarse a la boca, en un mundo en el que a diario mueren de hambre más de 30.000 niños menores de cinco años, de entre los 40 millones de personas que fallecen cada año por este motivo.
También ese día uno o dos niños quedarán total o parcialmente ciegos por carencias vitamínicas derivadas de la mala alimentación, y de cada cien pequeños que nazcan, el 17 por ciento (50 por ciento en algunas zonas del mundo) lo hará con bajo peso porque sus madres no han estado bien alimentadas durante el embarazo.
Por ellos, por los más necesitados, Manos Unidas instituyó hace 34 años el Día del Ayuno Voluntario; un día de reflexión y de solidaridad con los 850 millones de personas que pasan hambre el mundo.
A ese respecto, Su Santidad el Papa Benedicto XVI, en su discurso ante la FAO, organismo de las Naciones Unidas para la lucha contra el hambre, pronunciado en 16 de noviembre de 2009, entre otras cosas dijo lo siguiente:
En la actual situación persiste todavía un nivel de desarrollo desigual entre y en las Naciones, que determina, en muchas áreas del planeta, condiciones de precariedad, acentuando la contraposición entre pobreza y riqueza. Esta desigualdad no sólo tiene que ver con los modelos de desarrollo, sino también, y sobre todo, con la forma que parece afianzarse de percibir un fenómeno como el de la inseguridad alimentaria. Existe el riesgo de que el hambre se considere como algo estructural, parte integrante de la realidad socio-política de los Países más débiles, objeto de un sentido de resignada amargura, si no de indiferencia. No es así, ni debe ser así. Para combatir y vencer el hambre es esencial empezar por redefinir los conceptos y los principios aplicados hasta hoy en las relaciones internacionales, así como responder a la pregunta: ¿qué puede orientar la atención y la consecuente conducta de los Estados respecto a las necesidades de los últimos? La respuesta no se encuentra en la línea de acción de la cooperación, sino en los principios que tienen que inspirarla: sólo en nombre de la común pertenencia a la familia humana universal se puede pedir a cada Pueblo, y por lo tanto a cada País, ser solidario, es decir, dispuesto a hacerse cargo de responsabilidades concretas ante las necesidades de los otros, para favorecer un verdadero compartir fundado en el amor.
La lucha contra el hambre también depende de ti. Dedica una cantidad, por pequeña que sea, ese día (aquella que estimas podría haberte costado la comida) a ayudar a tus hermanos.
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