Semana Santa 2010

1 de abril de 2010

Una nueva edición, la número 19, del boletín parroquial Caminos de esperanza ha sido publicada, coincidiendo con la Semana Santa 2010. En ella se recogen los horarios de cultos propios durante tan señalados días. Son celebraciones litúrgicas especialmente sentidas, preparadas por el párroco y un numeroso grupo de feligreses derrochando esmero, dedicación y amor por el detalle con el objeto de conmemorar adecuadamente la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor.

De entre todos los actos, destacaríamos tres, especialmente sentidos y que pueden sorprender a la persona ajena a la vida cotidiana de nuestra comunidad parroquial por el nivel de penetración entre los fieles y por la cantidad de personas que suelen asistir.

  • Misa In coena Domini (de la Cena del Señor). Jueves, 1 de abril de 2010, a las 17:30. La institución de la Eucaristía vivida por todos. Jesús se hace el último y lava los pies a sus Apóstoles.
  • Hora Santa. Madrugada del Jueves Santo, 1 de abril al Viernes Santo, 2 de abril de 2010, desde las 23:00, ante el monumento. El silencio de la noche invita a orar ante el Sagrario.
  • Vigilia Pascual. Sábado Santo, 3 de abril de 2010, 23:00 horas. La ceremonia del fuego y el encendido del cirio pascual son una hermosa metáfora de la luz de Cristo, que ilumina nuestras vidas.

Usando palabras recogidas en el portal católico www.aciprensa.com,

Todos [los] elementos [litúrgicos] especiales de la Vigilia quieren resaltar el contenido fundamental de la Noche: la Pascua del Señor, su Paso de la Muerte a la Vida.

La oración al comienzo de las lecturas del Nuevo Testamento, invoca a Dios, que “ilumina esta noche santa con la gloria de la resurrección del Señor”. En esta noche, con más razón que en ningún otro momento, la Iglesia alaba a Dios porque “Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado” (Prefacio I de Pascua).

Pero la Pascua de Cristo es también nuestra Pascua: “en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida y en su resurrección resucitamos todos” (Prefacio II de Pascua).

La comunidad cristiana se siente integrada, “contemporánea del Paso de Cristo a través de la muerte a la vida”. Ella misma renace y se goza en “la nueva vida que nace de estos sacramentos pascuales” (oración sobre las ofrendas de la Vigilia): por el Bautismo se sumerge con Cristo en su Pascua, por la Confnmación recibe también ella el Espíritu de la vida, y en la Eucaristía participa del Cuerpo y la Sangre de Cristo, como memorial de su muerte y resurrección.

Los textos, oraciones, cantos: todo apunta a esta gozosa experiencia de la Iglesia unida a su Señor, centrada en los sacramentos pascuales. Esta es la mejor clave para la espiritualidad cristiana, que debe centrarse. más que en la contemplación de los dolores de Jesús (la espiritualidad del Viernes Santo es la más fácil de asimilar), en la comunión con el Resucitado de entre los muertos.
Cristo, resucitando, ha vencido a la muerte.

Este es en verdad “el día que hizo el Señor”. El fundamento de nuestra fe. La experiencia decisiva que la Iglesia, como Esposa unida al Esposo, recuerda y vive cada año, renovando su comunión con El, en la Palabra y en los Sacramentos de esta Noche.

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