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FERMÍN NEGRE. Comentario al Evangelio de hoy, miércoles 3 de junio

Publicado: 01/06/2020: 47969

Hoy, al igual que en aquel tiempo, hay muchos que como los saduceos no creen en la resurrección. Amigos e incluso familiares. Gente buena, pero que no ha tenido la experiencia de encontrarse con el Dios de la Vida.

En medio de los que dicen que todo se acaba en el hoyo, Dios nos invita a que, con nuestra vida y también con nuestra voz, seamos presencia viva y alegre del Resucitado.

Aunque muchos pronosticaron la muerte de Dios, él sigue vivo. Dios sigue actuando. Solo hace falta mirar alrededor con la mirada del corazón para descubrirlo vivo en tantas personas que aman, que perdonan, que sirven a los pobres, que regalan su tiempo sin pedir nada a cambio, que contagian su pasión por el reino, que unen sus manos por un mundo más fraterno.

Y sigue vivo en cada uno de nosotros. Cuando nos levanta cada vez que caemos. Cuando nos anima a salir de nosotros mismos para encontrarnos con los demás. Cuando sana nuestras heridas y resucitan nuestros sueños. Cuando vivimos una vida nueva en él, por él, con él.

Los saduceos querían saber cómo sería la vida al volver esta esquina. ¿Quién puede saberlo, sino solo Dios? Por eso, no hay que perderse en elucubraciones y complicadas teorías.

Lo importante es adelantar ya esa resurrección. Resucitar y vivir resucitando. Más que pensar en cómo será la vida después, es mejor centrarse en cómo quiero que sea mi vida hoy renovada por un Dios que es de vivos y no de muertos.

No morimos cuando dejamos de respirar.
Morimos cuando dejamos de amar.
No morimos cuando deja de latir nuestro corazón.
Morimos cuando nuestro corazón no late con el tuyo, Señor.
Morir no es para siempre. Morir se acaba…
Lo nuestro es resucitar.

¡Nos rezamos!

Fermín J. Negre Moreno

Sacerdote