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Pascua, la mayor de las fiestas litúrgicas

Resucitado procesionando por las calles de Ronda en 2018 · Autor: CRISTÓBAL DOMÍNGUEZ
Publicado: 03/04/2021: 3254

La comunidad católica celebra durante cincuenta días la resurrección de Jesús.

La liturgia de estos días, así como los cultos y actos públicos celebrados al amparo de la religiosidad popular, aunque limitados por la pandemia, han ofrecido la oportunidad a los católicos de sumergirse en la conmemoración de la Pasión y Muerte de Jesucristo. Pero la fiesta de la Semana Santa no termina en la cruz. Como recogía el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en su mensaje, «lo más importante es que Cristo ha resucitado y ha transformado nuestra vida. Esto es lo que celebramos en la Pascua de Resurrección. La Iglesia nos ofrece cincuenta días para gozar de la mayor de las fiestas litúrgicas. Aprovechemos el tiempo pascual para crecer como personas, como ciudadanos, como hermanos y como creyentes en el Dios vivo y verdadero. El Señor nos invita a ser sus discípulos y nos pide que seamos sus testigos en el mundo entero. Nuestra sociedad nos necesita para hacer un mundo más humano, más fraterno y más feliz».

Esta gran fiesta se vive, aunque con todas las medidas de seguridad, en los templos católicos. Como explica Cristina Vera, presidenta de la Acción Católica General de Málaga, «Toda la vida de Jesús está dirigida a la entrega hasta la muerte y a la aprobación de su vida en la mañana de Pascua».

Esta fe profesada por los fieles se concreta para los católicos en un compromiso de amor a Dios y al prójimo en el día a día. «De la experiencia de la resurrección nace la fe como acogida y testimonio -afirma Cristina Vera-. Quien conoce a Jesús y se acerca a Él, quien mantiene la amistad personal con Él por medio de la oración y los sacramentos, y quien cree firmemente en Él, puede ya experimentar el dinamismo de la resurrección y de la nueva vida». Para esta seglar malagueña, «la Pascua es un anuncio de esperanza. Nos compromete a ser luz y esperanza en medio de las dificultades, en medio de esta crisis que estamos atravesando. A ser testigos de Dios, discípulos misioneros en medio del mundo anunciando su Palabra. Siguiendo el consejo del ángel a las mujeres en el pasaje bíblico de la resurrección, ¡no tengamos miedo! ¡Jesús ha resucitado! Irrumpe entre nosotros con una renovada invitación: Ir a Galilea. Esta invitación simboliza volver al lugar de la primera llamada, redescubrir nuestro bautismo como fuente de agua viva. Volver a Galilea significa, para los hombres y mujeres de hoy, volver al momento en el que la gracia de Dios nos tocó al comienzo del camino.

En este tiempo de pandemia, de incertidumbre y de crisis en muchos aspectos, creer en el resucitado se traduce en ver un rayo de luz en la oscuridad, en las dificultades que estamos viviendo. Nos ayuda a sacar energías de la cruz y de la victoria, viviendo el significado del amor verdadero y viviendo nuestro encuentro con Él como fuente de esperanza para un futuro mejor», añade Vera.

Son muchos los movimientos y comunidades católicas que, en estos días, han celebrado la Pascua, como han hecho los jóvenes, vía online y de forma presencial, convocados por la delegación de Infancia y Juventud de la Diócesis. Su delegado, Francisco Ruiz Guillot, no duda que las nuevas generaciones siguen otorgando mucha importancia a esta celebración, que abre el tiempo litúrgico de la Pascua. «Para los jóvenes, celebrar la Pascua es encontrarse con un Jesús joven, resucitado, que sale a su encuentro y les ofrece la oportunidad de dar una respuesta nueva a toda su vida: a su trabajo, relaciones, estudios… Responden muy bien porque tienen ganas de vivir su fe con otros jóvenes, de encontrarse. Este año, la ausencia de procesiones ha ofrecido la oportunidad única de poder convocarlos. Les hemos ofrecido un tiempo de oración, reflexión por medio de charlas que han centrado cada día del Triduo Pascual, la oportunidad de vivir cada acontecimiento de la pasión y de compartirlo con otros jóvenes de movimientos y procedencias distintas que, de otro modo, no habría sido posible. La respuesta ha sido muy positiva y han participado desde toda la geografía de la Diócesis».

Como añade el Obispo de Málaga en su mensaje, «llegada la Pascua de Resurrección nuestro corazón desbordará de alegría y de luz. Renacerá en nosotros la esperanza y se renovará nuestra vida, al igual que germina y se renueva la naturaleza en primavera. Se iluminará nuestro corazón con el resplandor de Cristo resucitado».

Ana María Medina

Periodista y portavoz de la Diócesis de Málaga

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