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Ignacio de Antioquía

Publicado: 17/10/2017: 1265

Ante la fiesta de san Ignacio de Antioquía, aquí os dejo unas anotaciones.

Vida

• Según Eusebio de Cesarea, “Ignacio ocupó la sede episcopal de Antioquía el segundo después de san Pedro”, sucediendo a Evodio, y que su episcopado lo comenzó en el año primero de Vespasiano (70). “Fue mandado de Siria a Roma para ser lanzado como pasto a las fieras, a causa de su testimonio de Cristo. Cumpliendo con su viaje a través de Asia bajo la custodia severa de la guardia, en cada una de las ciudades donde permanecía, con predicaciones y amonestaciones, animaba a las Iglesias, sobre todo exhortada, con el calor más vivo, a guardarse de las herejías, que entonces comenzaban a pulular, y recomendaba no abandonar la tradición apostólica, de la que él es el portavoz, y para mayor seguridad, recomendaba fijar por escrito” (HE III,36).

• Primera etapa, Esmirna: “Encontrándose en Esmirna, de donde era (obispo) Policarpo, escribió: una carta a la Iglesia de Éfeso, que recuerda el obispo Onésimo, otra a la Iglesia de Magnesia, bajo Menandro, donde menciona al obispo Damas, otra a la Iglesia de Trales, de la que informa que era obispo Polibio. Otra a escriba a la Iglesia de Roma”.

• Segunda etapa, Tróade: “Partiendo de Esmirna llega a Tróade, donde expidió nuevas cartas: a Filadelfia, a la Iglesia de Esmirna, a una en particular al obispo Policarpo, al que, conociendo por una persona apostólica por entero, verdadero y buen pastor, recomienda a su grey de Antioquía”. Es aquí donde se entera que la persecución de Antioquía había cesado.

• Tercera etapa, de Tróade a Roma: de Tróade fue conducido a Neápolis, en Macedonia por mar. De aquí, por la vía Egnazia, a Filipos, donde se le unieron otros dos mártires, Zósimo y Rufo. Prosiguen la vía Egnazia que, a través de Macedonia y el Ilírico, desembocaba en Durazzo. De este puerto salieron para Bríndisi, donde por la via Appia llegaron a Roma.

• Eusebio pone su martirio en Roma el año décimo de Trajano (107): esta fecha no es del todo segura, porque Eusebio agrupa en ella todos los acontecimientos importantes del reinado de Trajano. Desde luego está en conexión con la persecución de Bitinia de la que habla Plinio el Joven.

Obra

• Nos han llegado tres versiones: la recensión corta o “brevior”, la larga o “longior” y una recensión siríaca:
* la corta está sólo en griego, data del s. II y falta en ella la Carta a los romanos;
* la larga data del s. IV, sufrió alteraciones o interpolaciones de carácter apolinarista;
* la recensión siríaca fue la primera en conocerse, a pesar de lo cual se considera espuria, y está tomada de la corta.

• La autenticidad de los escritos ha sido puesta en tela de juicio en diferentes ocasiones:
* por parte protestante, por considerar imposible el encontrar un episcopado monárquico y una jerarquía tan establecida en tiempos de Trajano, y considerar que había sido compuesta para crear la organización jerárquica
* sin embargo, en el s. XIX, tanto autores protestantes como católicos (J. B. Lighfoot, A. von Harnack y F. X. Funk, los mejores especialistas) las consideraron como auténticas, admitiendo la recensión corta, más la carta a los romanos.

• Sin embargo, a finales del s. XX ha sido puesto en cuestión tanto por algunos autores franceses (Joly, por ejemplo) como españoles (J. Rius-Camps), considerando que esta obra son cartas adulteradas, especialmente la carta a los romanos, obra de un falsario. Sin embargo, esta hipótesis aporta más problemas que soluciones, porque deja sin explicar la enumeración de Eusebio de Cesarea, no explica la Carta de Policarpo a los filipenses, que presupone las de Ignacio, y además no deje ninguna huella.

Problemas comunitarios

• Por un lado están los de carácter propiamente teológico, donde aparecen tendencias judaizantes en diferentes comunidades de Asia Menor, al mismo tiempo que tenemos muestras que gnosticismo doceta, donde un sincretismo de base dualista diferenciaba entre la salvación puramente espiritual del alma, la resurrección de los muertos y el Dios salvador encarnado.

• Por otro tenemos los problemas de la estabilización y estructuración de los ministerios jerárquicos y su conexión, no siempre del todo clara, con los dones carismáticos: Ignacio representa la versión oficial de estos conflictos, que dieron lugar al nacimiento del episcopado monárquico.

Teología

• La existencia de una “economía” de Dios con el universo es central para su pensamiento: Dios quiere liberar al mundo y a la humanidad del despotismo del príncipe de este mundo: el judaísmo preparó a la humanidad para esta salvación, lo que esperaban tuvo su realización en Cristo.

• Junto a esto tenemos la doctrina de la unidad”: no tiene en perspectiva ni el politeísmo griego ni el dualismo gnóstico, insiste en la unidad de Dios y Cristo (el Hijo ha venido del Padre (sin dejarlo) y ha vuelto a Él en la unidad. Esta unidad le sirve para explicar la unión del cristiano con Cristo, que se va a expresar (typos) con el concepto de “imitación”, que sustituirá al de seguimiento, llegando el martirio como perfecta imitación.

• La unidad de los cristianos con Cristo se traduce en la unidad de los cristianos entre sí, representada por la unidad en torno al obispo, que se va a convertir en cabeza de la Iglesia visible, por su presidencia eucarística y presidencia comunitaria. Cualquier separación del obispo representa una fractura del cuerpo eclesial.

Eclesiología

* Habla por primera vez de la triple jerarquía: episcopado (que tiene su typos en Cristo), presbiterado (que representa el Senado del obispo) y diaconado (a su servicio).
* Aparece también por primera vez la katholikê ekklêsía, que puede referirse tanto a la unidad en el espacio como a la plena realización escatológica.
* En él es clara la relación entre cristología/eclesiología/eucaristía (medicina de inmortalidad), muy de corte joánico.

Espiritualidad

Para él es clave el concepto “imitación” (mímesis) de Cristo, pues el cristiano se hace por esta imitación de las virtudes de Cristo que llega hasta la perfecta imitación en su pasión y muerte, que lleva a la resurrección: por lo tanto, el martirio sería la plena imitación (y aquí tendrá una larga posteridad). También es sugerente su concepto de ser cristiano como “ser en Cristo”, de raíz paulina, que se expresa en la relación con el obispo y participación en la liturgia de la comunidad.
 


Francisco Aranda

Francisco Aranda es sacerdote diocesano, canónigo archivero y profesor del Seminario y del Instituto de Ciencias Religiosas San Pablo.

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