El 11 de junio celebramos la fiesta de San Bernabé, calificado como apóstol por la Sagrada Escritura y por los primeros padres de la Iglesia, aunque no fue uno de los doce. Nacido en Chipre, era de origen judío. Su primera aparición bíblica es entre los primeros conversos que vendieron sus posesiones poniéndolas a disposición de la comunidad naciente en Jerusalén. Los apóstoles le cambiaron el nombre de José por el de Bernabé, que significa «hijo de la consolación», y lo consideraban «un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe», como reza el libro de los Hechos.