San Francisco de Sales, cuya fiesta celebramos el 24 de enero, nació en la localidad de Sales (Saboya) en 1567 y, desde muy niño, sintió la llamada a consagrar su vida al Señor. Tuvo que oponerse a su padre, que veía en él, que era un estudiante brillante, un candidato a alcanzar los más altos estamentos sociales.