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Mi amado es para mí

Emilio López Navas · Autor: J.M. ORTIZ
Publicado: 12/02/2018: 2040

LA FIRMA. Emilio López Navas, profesor de Sagrada Escritura, ante la fiesta del Miércoles de Ceniza y San Valentín.

El libro del Cantar de los Cantares es una colección de poemas de amor entre un hombre y una mujer, dos amantes que se buscan, se pierden, se encuentran… La mayoría de los expertos actuales señalan la necesidad de interpretar el texto tal cual está, sin necesidad de imponer una lectura alegórica. Sin embargo, este tipo de interpretación, en la que se identifica a Dios con el Amado y al pueblo de Israel o al alma con la Amada, no desentona con la tradición bíblica: en los profetas es común usar el lenguaje esponsal para describir la actitud del Señor para con su pueblo. Baste recordar aquí la experiencia del profeta Oseas.

Así, con la coincidencia, este año, del “comercial” día de los enamorados con la celebración del Miércoles de Ceniza, el paralelismo está servido. La conversión que este día penitencial nos recuerda, ¿no puede verse reflejada en expresiones como “Habla mi amado y me dice: ¡Levántate, amada mía, preciosa mía, vente!” (Cant 2,10). Así nos habla Dios cuando nos pide, por boca de San Pablo, “en nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios” (2Cor 5,20). Porque en el fondo la conversión no es más (ni menos) que una vuelta a aquel que nos ama como padre y como esposo. Ojalá en la noche de Pascua, después de la preparación que supone la Cuaresma, encontremos al Resucitado/Amado en la vida cotidiana (Me levantaré ahora, y andaré por la ciudad; por las calles y por las plazas buscaré al que ama mi alma; Cant 3,2) y podamos decir, con la voz de la Amada: “mi amado es para mí y yo soy para mi amado” (Cant 2,16). Porque, si es así, nos habremos convertido de verdad, porque habremos dado con aquel que nos ama hasta dar su vida por nosotros.

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