NoticiaLiturgia

FERMÍN NEGRE. Comentario al Evangelio de hoy, miércoles 27 de mayo

Publicado: 25/05/2020: 42623

Continuamos profundizando en la “oración sacerdotal”, capítulo 17 del Evangelio de San Juan. Empezamos ayer y lo terminaremos mañana.

Jesús sigue orando al Padre diciendo: “Guárdalos en tu nombre para que sean uno”. ¡Qué mejor guardián para nuestras vidas que el mismo Dios! Él guarda y conoce nuestros pasos como resonaba en aquel precioso salmo: “Me conoces cuando me siento o me levanto, distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares”.

Asimismo, nos llama a guardar la vida de los demás. “¿Dónde está tu hermano?” es una de las primeras preguntas en la historia bíblica. Recordamos la respuesta: “¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?” Pues resulta que sí, que somos llamados a cuidarnos mutuamente y a procurarnos el bien los unos a los otros. Y la mejor manera de hacerlo es trabajando para que todos seamos una familia en unidad.

“Santifícalos en la verdad”, continúa orando Jesús al Padre. Muchas veces hemos repetido “santificado sea tu nombre” al rezar el Padrenuestro. Dios es santo y no podemos añadirle ni un gramo de santidad a su Ser.

Santificamos su nombre cuando empezamos a vivir en santidad. Decía Francisco que “esta es la primera regla de la santidad: es necesario que Cristo crezca en nosotros y que nosotros disminuyamos”. Los santos son todos esos hombres y mujeres que pasaron por la tierra amando, poniendo al Dios de las bienaventuranzas en el centro de sus corazones. Y también tantos otros “santos de la puerta de al lado” y de “la clase media de la santidad” que nos cruzamos todos los días.

Santos en medio del mundo. Aunque a veces salgamos heridos o nos manchemos en medio de los barros cotidianos, somos enviados a ser su presencia viviente en medio del mundo sin ser del mundo,

¡Nos rezamos!

Fermín J. Negre Moreno

Sacerdote