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Ronda celebra los 125 años de la beatificación de Diego José de Cádiz

MÁLAGAEstatua de Diego José de Cádiz situada junto a la Iglesia de Ntra. Sra. de la Paz en Ronda
Publicado: 09/05/2019: 6901

Un año más, fray Diego José de Cádiz recorre las calles de Ronda, el 12 de mayo, a los pies de la imagen de la Virgen de la Paz junto a la que pidió ser enterrado.

Pero este año es especial, porque se acaba de cumplir el 125 aniversario de su beatificación, por el papa León XIII. Fray Diego José nació en Cádiz, el 30 de marzo de 1743. Profesó en la Orden de los Capuchinos el 31 de marzo de 1759 y se ordenó sacerdote en 1766. Durante cerca de 30 años recorrió predicando gran parte de la geografía española, llegando incluso hasta Portugal, por lo que la gente de su época llegó a llamarlo el «nuevo san Pablo» ó el «apóstol de la misericordia». Su fama era tal, que las catedrales se quedaban pequeñas de tantas personas como acudían a escucharlo y en numerosas ocasiones predicaba en los descampados. Todavía hoy se conoce como “el Predicatorio” a una explanada a las afueras de Ronda, donde el beato solía predicar.

Tal fama alcanzó, que el gran historiador Marcelino Menéndez Pelayo recoge en su obra “Historia de los heterodoxos españoles” que fray Diego José de Cádiz «fue, en un siglo incrédulo, algo de lo que habían sido San Vicente Ferrer en el siglo XV y el Venerable Juan de Ávila, apóstol de Andalucía, en el XVI. Desde entonces acá, palabra más elocuente y encendida no ha sonado en los ámbitos de España».

HUESOS QUE SUDABAN SANGRE

Como explica Miguel Casas, vecino de Ronda, «León XIII durante su beatificación dijo de él que era el “segundo apóstol San Pablo” porque era capaz de reunir a miles de personas en un solo día. Es más, cuando vino el entonces Obispo de Málaga, Marcelo Spínola, a la Misa de Acción de Gracias por su beatificación. En su visita, estuvo acompañado por dos forenses que se llevaron una gran sorpresa cuando, al sacar sus restos para ponerlos en una urna, regalo de la Maestranza de Ronda, vieron que los huesos sudaban sangre. El Obispo dijo entonces que era un milagro y envió parte de los restos a Su Santidad León XIII. Dicen que entonces el Papa reunió a la comisión científica y los huesos, efectivamente, sudaban sangre, y dejó constancia de ello».

El párroco de Santa María la Mayor y del Espíritu Santo de Ronda, además de rector de la Iglesia Ntra. Sra. de la Paz, Salvador Guerrero, afirma «en Ronda se cuenta que, cuando se desencadenó en la Serranía una epidemia de peste grandísima, fray Diego se ofreció a sufrir la enfermedad a cambio de que la peste no hiciera estragos en la ciudad. Y dicen que así pasó. Fue el único que falleció en la localidad. Y lo hizo en una casa frente a la Iglesia de la Virgen de la Paz, el 24 de marzo de 1081. Antes de morir, pidió ser enterrado junto a ella. Una imagen de la que no se ha separado desde entonces, ya que cada año, sus restos van a los pies de Nuestra Señora de la Paz cuando esta recorre las calles de Ronda, localidad de la que es patrona y alcaldesa perpetua. Los rondeños sienten una gran devoción por fray Diego, como así lo ponen de manifiesto la gran cantidad de vecinos que llevan su nombre en la actualidad».

Beatriz Lafuente

Licenciada en Periodismo e Historia. Casada desde 2011, es madre de un hijo.

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