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El Palacio Episcopal recupera su esplendor

Publicado: 22/12/2014: 5034

Durante las Navidades ha quedado al descubierto la fachada del Palacio Episcopal, que ha permanecido oculta durante los dos meses que ha durado su restauración.

Esta actuación, enmarcada dentro del convenio firmado entre el Ayuntamiento de Málaga, a través del Instituto Municipal de la Vivienda (IMV), y el Obispado de Málaga, ha permitido la rehabilitación de las fachadas del Palacio Episcopal, el Hospital de Santo Tomás y el edificio de las dependencias parroquiales de la iglesia de Santiago.

Las obras han sido dirigidas por el arquitecto técnico Pablo Pastor y ejecutadas por la empresa Hermanos Campano SA.

La actuación realizada en la fachada ha consistido en una limpieza de los paramentos mediante un cepillado manual y proyección de agua a baja presión controlada, eliminando la suciedad y polvo acumulado así como la pintura que se encontraba mal adherida. Posteriormente previa cata de los sustratos de pintura existentes y el empleo de colorímetros, se ha procedido al pintado mediante el empleo de pinturas de tipo mineral altamente transpirables y estables a los efectos de degradación solar, al ser sus pigmentos minerales.

La cerrajería se ha limpiado y aplicado un producto convertidor de óxido y terminado con un tratamiento de acabado con barniz termoplástico. Las carpinterías se han lijado y limpiado aplicándose un tratamiento mediante lasures.

La portada central de mármol presentaba una disgregación del material pétreo en las basas de las columnas, llegando a causar pérdidas de volúmenes. La acción conjunta del agua y los agentes atmosféricos contaminantes habían originado un velo de suciedad en la superficie que llega a adquirir la consistencia de costra negra en algunas zonas, mostrando chorreones de arrastres de la misma.

Durante el proceso, se han observado varias intervenciones anteriores que habían reparado la falta de piedra, sobre todo en las basas de las columnas del primer cuerpo. Se trataba de añadidos realizados con diversos morteros que actualmente presentaban problemas de adhesión y pérdida. Muchas de ellas estaban agrietadas y separadas de la piedra. Las llagas también habían sido restituidas en parte con un mortero de tonalidad oscura.

Los trabajos de restauración de la portada, realizados por la empresa Chapitel, han consistido en:

En primer lugar se ha realizado una limpieza general de la portada para eliminar la suciedad y depósitos no incrustados. Posteriormente se ha efectuado una micro proyección de silicato de aluminio con presión controlada, respetando en todo momento no solo la superficie pétrea, sino también pátinas naturales cuya eliminación suponga la pérdida de material original.

Igualmente se han eliminado todos los morteros y añadidos inapropiados por su mal estado de conservación o por sus características compositivas o estéticas, dejando la superficie de la piedra limpia de restos de los mismos. Para la eliminación de sales solubles se ha empleado el procedimiento habitual de apósitos de pasta de celulosa impregnados de agua desmineralizada, repitiendo el proceso durante varios días.

Se ha efectuado una consolidación, aplicando por aspersión un silicato de etilo diluido al 50% en alcohol etílico.

Las piezas de piedra fracturadas se han cosido mediante taladros e inclusión de varillas de fibra de vidrio, utilizando como adhesivo una resina epoxídica. En las fisuras existentes tras su limpieza de ha inyectado mortero líquido.

El saneado de las juntas de la portada se ha realizado con especial cuidado para no romper los labios de los sillares, levantando todo el material disgregado hasta la profundidad necesaria para alcanzar el material sano. Las juntas se han restituido con mortero de cal.

La restituciones de volúmenes perdidos con poco grosor, se han realizado con mortero de cal y árido seleccionado, coloreado en masa con pigmentos naturales y armado previamente con varillas de fibra de vidrio ancladas a la piedra con resina epoxi. Posteriormente se ha patinado cromáticamente, empleando pinturas minerales de silicato de potasio, sirviéndose de las técnicas de veladura y estarcido. Como protección final se aplicó por aspersión un producto hidrofugante a base de siloxanos en toda la superficie de la portada.

Durante la intervención se ha procedido a la restitución del color, del fondo de la hornacina que alberga la imagen de la Virgen de Las Angustias. Dicha hornacina, rehecha tras su destrucción en 1931, fue pintada en tonos grisáceos similares a la piedra de la portada, pero cambió el color en tonos celestes en la década de los años 70 de la centuria anterior.

Es de destacar la puesta en valor de la magnífica talla de Ortíz ejecutada en mármol blanco y la cruz en ágata.

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