El anteproyecto de ley del aborto del ministro Ruiz Gallardón ha vuelto a suscitar opiniones encontradas sobre la eufemísticamente llamada interrupción voluntaria del embarazo.

Derecho a la vida

Desde mi punto de vista y desde mi óptica de fe cristiana no existe el derecho al aborto, lo que existe es el derecho a la vida. El derecho a la vida, desde su concepción hasta el momento de la muerte natural, es el derecho fundamental en el que se apoyan todos los demás derechos humanos. Su fundamento es la dignidad de la persona humana, única, irrepetible y cuya existencia es inviolable, o al menos, debería serlo.

¿Cómo es posible que en una sociedad donde se reclaman tantos derechos sociales se pretenda constituir en derecho lo que no es más que un vil asesinato?

Podría hablar de la ley de plazos, de la ley anterior o de supuestos y de los casos extremos a los que aluden muchas personas para justificar esta situación, pero me limito a negar la mayor: nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de nadie. Por eso nada de decir "mi cuerpo es mío y hago con él lo que me da la gana", porque esto no es cierto, al menos a mí no me ha ocurrido, es decir, que no me he dado a mí misma la vida. Y cuando he dado a luz a mis tres hijas, lo único que hemos hecho, mi esposo y yo, ha sido transmitir la vida pero no crearla, porque eso no estaba a nuestro alcance.

De todas maneras, por si hay quien no es tan radical en esto como yo, referiré algunos datos. De los 84.985 abortos producidos en España en 2004 a los 118.359 en 2011, sólo un 10% cumplen con el requisito de ser casos graves. ¿Aplaudimos los restantes o los camuflamos con los anteriores?

En España, actualmente, hay una mujer que aborta cada 4 minutos. Pero claro: "Ninguna lo hace por gusto" ¿Nos quedamos con el tópico o echamos mano de una verdadera y efectiva educación sexual?

Es paradójico que en la era de las comunicaciones sociales y cuando los métodos anticonceptivos están al alcance de todas las mujeres y adolescentes se genere tal cantidad de abortos. A menos que, como dicen, se haya convertido en un bien de consumo más y, desde luego, en un gran negocio para clínicas y personal abortistas.

Al leer en prensa las declaraciones de una embarazada, que afirma que quiere vivir (porque su vida corre peligro por el embarazo) me pregunto: ¿Es más importante la vida de la madre que la del bebé? ¿Por qué? ¿Será porque la madre tiene más edad? A lo mejor, si al embrión se le permitiera el crecimiento también diría: "Yo lo que quiero es vivir".

Otras opiniones sobre el tema hablan de avanzar o retroceder, de hipocresía, etc., en cambio yo prefiero hablar de verdad, de bondad, de bien y de obedecer a Dios antes que a los hombres.