No podía ser de otra forma que este fuese el mes dedicado a la Virgen María, a esa Madre que el Señor nos regaló desde la cruz

Mes de mayo
Procesión de la Virgen de las Flores

Estamos terminando el mes más bonito del calendario. Es bonito su nombre: "Mayo"; es bonita la estación, la primavera con todo su esplendor; es un regalo del cielo para los sentidos. Es, como se dice, el mes de las flores. Por eso no podía ser de otra forma que este fuese el mes dedicado a la Virgen María, a esa Madre que el Señor nos regaló desde la cruz. Debemos venerarla continuamente, pero más en este tiempo dedicado especialmente a Ella. 

Éste es un mes de dedicaciones especiales en su honor, con devociones muy populares. Empezamos con Ntra. Sra. de Fátima, devoción multitudinaria e indiscutible hacia Ella. Seguimos con la Blanca Paloma, El Rocío, donde se demuestra el cariño a la Virgen de una forma diferente, con las peregrinaciones de los romeros y el celebre salto a la reja. Podrá tener, como así es, multitud de seguidores y también detractores, pero lo que no se puede negar es que todos tienen un denominador común: encontrarse año tras año el día de Pentecostés con "La Madre". Continuamos con otra gran celebración, la fiesta de Maria Auxiliadora, tambien con una grandisima devoción en muchas partes del mundo. 

Pero no olvidemos que es un mes entero dedicado a Maria, en el que día a día, -aparte de estas tres advocaciones- debemos tenerle un recuerdo especial y ofrecerle las flores de nuestra oración.