Necesitamos testigos que sean maestros comprometidos en la iniciación de niños adolescentes y jóvenes en la vida de la fe.
La Conferencia Episcopal acaba de publicar un documento sobre la transmisión de la fe en la familia, en la parroquia y en la escuela. La fe es clave en la formación integral de jóvenes y niños: Cómo ayudarles a descubrir la presencia de Dios en sus vidas, cómo facilitarles el acceso a la experiencia creyente.
Es necesario que trabajemos juntos, padres-catequistas-profesores, para ofrecerles el Evangelio a las nuevas generaciones para que descubran las virtudes cristianas, los valores y la vocación al amor. Los jóvenes buscan, esperan y necesitan propuestas que les orienten en el camino y en el proceso de construcción de su propia identidad.
Las dificultades las conocemos pero no podemos renunciar a lo esencial. Es urgente revitalizar la pastoral familiar, el acompañamiento pastoral de la familia, la formación de los catequistas, de los profesores de religión. Todos somos responsables en la transmisión de la fe. Aunemos esfuerzos, compartamos nuestras experiencias, dediquemos personas y recursos para una mejor transmisión de la fe. Está en juego el futuro de nuestros hijos y el futuro de la sociedad.
Necesitamos testigos que sean maestros comprometidos en la iniciación de niños adolescentes y jóvenes en la vida de la fe.
