El día 12, fiesta de Ntra. Sra. del Pilar, se celebró en Barcelona una manifestación en favor de la unidad de España.
A mí particularmente sí me emocionó poder ver las dos banderas unidas, como así tiene que ser. Cataluña es una parte de España y España es un todo con Cataluña. No como quieren hacer ver o mejor dicho hacernos tragar una parte de iluminados o iluminatis con su catalanismo trasnochado. Se olvidan -o quieren olvidar- de que Cataluña es una parte de siempre, de la piel de toro, como se le llama muchas veces a España de forma coloquial.
Conste que no soy ni mucho menos anticatalana, todo lo contrario. Mi segundo apellido es Roselló, catalán o mallorquino. Por mis venas corre sangre catalana. ¡A mucha honra! Pero me duele que se menosprecie por parte de los independentistas todo lo que huela a España, como si ellos no fuesen españoles.
Lo siento, pero si hay que pedirle explicaciones a alguien es a los papás de cada uno que se atrevieron a engendrarlos y parirlos en ese gran trozo INDIVISIBLE de España.
La coacción a la lengua española, en favor de la lengua catalana, es un auténtico despropósito. Eso entre otras muchas cosas. Pero me quiero centrar en el idioma, por la acción tan chocante y surrealista, del Señor Artur Mas. Este señor hace unos días fue a Bruselas con la pretensión de ser recibido por el Presidente de la Comisión Europea, Manuel Durao Barroso, y por el Presidente de Consejo Europeo Van Rompuy. Los dos habían declinado recibirle. Pero eso a el no lo amilanó, y se marchó a Bruselas para hablar de su plan soberanista. No sé con quién habló, lo que sí vi fue la rueda de prensa que después concedió. Y ahí llega mi sorpresa, ¿sabéis en qué idioma habló? ¡En Español! ¿Cómo no habló en catalán? Choca ¿verdad? que hable en la lengua que tiene restringida solo a dos horas semanales en la enseñanza.
Pero después me hice esta reflexión. Está clarísimo, si allí en Europa habla en catalán, no lo entiende ni el apuntador. Yo me atrevería a aconsejarle al Señor Mas que sea consecuente con sus ideas y no haga uso partidista de lo que denosta según le convenga. ¡Hable en catalán, se le entienda o no! Así sería mas creíble.
Va por descontado, todo mi respeto a la lengua catalana. La considero una riqueza de la pluralidad de nuestra nación, al igual que las otras lenguas autonómicas. Espero y deseo que entremos todos en la cordura necesaria. Eso es lo que asiduamente tenemos que pedirle a Dios.
