Como en otras ocasiones, hoy vuelvo a usar mi libro de cabecera, para que este articulo de opinión sea compartido por todos.

Creo que esta reflexión, en estos tiempos tan convulsos que vivimos, está actualizadísima. 

Dice así: «Si todos los hombres debemos estar unidos, más aún los cristianos; aunque unión no quiera decir "uniformidad"».

Debemos aprender a vivir pacíficamente con los que creen ser tan fieles como nosotros al mensaje esencial de Cristo y su Iglesia.

Debemos saber vivir fraternalmente con los que defienden otros puntos de vista u otras opciones, distintas a las nuestras en el orden temporal y aún en la interpretación del mensaje del Señor.

La unión de los cristianos tiene que ser unión de corazones y de espíritus. Ya que no nos podemos unir con la inteligencia, porque cada uno piensa a su manera, al menos que nos una el corazón, el amor a Dios y el amor a los hermanos.

Por otra parte, no olvidemos que, sin ese amor, es imposible llegar a la posesión de la verdad; sin el amor se podrá estar en la verdad filosófica, porque esta es meramente conceptual, pero no en la verdad cristiana, que es esencialmente vida y la vida es amor.

San Agustin, propuso la norma de vida con aquella su afirmación: «En lo necesario, unidad; en lo opinable, libertad; en todo, caridad».

Espero que esta reflexión, en algún momento de vuestra vida os sea útil. Esa es mi intención al querer compartirla con todos.

Prometo seguir hablando de mi libro de cabecera.