Cuando los humanos nos empecinamos, caemos fácilmente en la irracionalidad e incongruencia. Eso es lo que ocurre con el tema de la independencia.
Yo no voy a valorar la cuestión politica, aunque tengo mi opinión como es lógico, eso lo deben resolver los politicos. Sí quiero valorar la cuestión de la convivencia pacifica entre unos y otros.
Tenemos un país maravilloso, lleno de riquezas diversas, lleno de distintas costumbres, regiones, lenguas, acentos, folklore, gastronomía. Todo ello por separado es estupendo, pero unidos forman la marca España.
Yo, en mi juventud, aprendí bailes regionales, jotas, sevillanas, malagueñas, muñeiras, sardanas, etc y disfrutábamos por igual con todas. Esa es nuestra ideosincracia. Compartir cultura regional. Eso es lo que nos hace estar valorados como país puntero.
No tenemos derecho a desmembrarlo y, sobre todo, no se puede fomentar la división entre la ciudadania e incluso en las familias, cosa que por desgracia ya está pasando.
Ruego a Dios que impere la cordura y entre el diálogo que es como las cosas se resuelven porque, de no ser así, quizas tengamos más adelante que lamentarlo.
Para acabar pondré un ejemplo muy simple, pero es como yo lo entiendo. España no es una naranja a la que se le puede quitar un gajo.
Así es que, recemos para que cada responsable, cumpla con su misión, pensando en el bien común de todos absolutamente, todos los ciudadanos.
Yo, como malagueña, andaluza, española y ciudadana del mundo por ser hija de Dios, ruego como he dicho antes, para que impere la cordura.
