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El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 5 de marzo, (Mt 18, 21-35)
Desde la interioridad debe brotar el perdón. Desde el corazón. Un perdón que en ocasiones será difícil otorgar. Salvo que lo entendamos como un don. La capacidad de perdonar es un regalo del cielo. Reflejo del amor de Dios. Y aunque la memoria se erija como mecanismo de defensa para que no se nos vuelva a hacer daño, es necesario crecer en fortaleza interior, en madurez espiritual. Es lo que nos hace fuertes. La recia espiritualidad se cultiva desde la experiencia de Dios. De esta forma, teniendo como referencia el perdón de Dios, alcanzaremos a perdonar con la fuerza de la gracia. A acariciar y experimentar el amor de Dios.

