El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 27 de marzo, Miércoles Santo (Mt 26, 14-25).

El Iscariote quizá imaginó algo diferente; se sintió defraudado. Esperaba del Nazareno otra manera de enfocar las cosas y pretende deshacerse de él vilmente por un puñado de monedas de plata. Traiciona a su amigo. El desgarro del Nazareno ante la traición del amigo provoca un continuo escalofrío incapaz de ser controlado. La traición es cobarde, delata de qué naturaleza está hecho el corazón del ser humano, retrata sus ambiciones más profundas, muestra el lado más animal.  Judas, quizá un pobre hombre. Pero qué cuidado hay que tener con los mediocres. Con los que se crecen y creen su propia verdad construida desde el subjetivismo, relativismo y deseo de control.Las pasiones humanas son así. Contradictorias y decisorias a la vez. La traición de Judas desencadena dos muertes: la de su maestro y la suya propia.

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