Foto de Alex Green

El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 11 de junio, (Mt 5, 13-16).

Que nuestras buenas obras alumbren la vida de los hombres y mujeres. Somos sal de la tierra. Somos luz. Los cristianos somos herederos de la resurrección de Cristo. Y hemos experimentado su misericordia con nosotros. Una misericordia eterna. Conviene dar lo mejor de nosotros mismos para que otros den gloria al Dios de la vida. Y hacerlo sin complejos. Sin restar un ápice a nuestra identidad. Es bueno que otros sepan que somos cristianos. Y evangelizar con nuestro ejemplo de vida. Y con nuestra identidad. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Y nosotros somos habitantes de una ciudad preciosa regida por el Dios de la vida. Somos ciudadanos del cielo.

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