El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 31 de diciembre (Juan 1, 1-18).
En el último día del año se nos regala la Palabra. En un principio ya existía la Palabra y en ella había vida y había luz. Y ella brilló en las tinieblas pero las tinieblas no la comprendieron. Ayer y hoy se cogen en la acogida o rechazo de la Palabra. Quien cree en la magia de la palabra tiene relativamente fácil acceder al misterio de la Palabra hecha carne. Nos hacemos más humanos y divinos cuando damos cabida a la Palabra. Cuando nos descubrimos no naciendo de sangre ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Para ello es necesario cultivar la espiritualidad, el silencio y la oración. El tiempo de Navidad ofrece una oportunidad preciosa para acceder al misterio de la Palabra encarnada. Para encuadernar la Palabra en piel humana.

