El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 22 de julio, (Juan 20, 1-2. 11-18).
María llora fuera, junto al sepulcro. Ha ido a buscar a Jesús y no lo ha encontrado. Bueno, sí lo ha encontrado, pero no lo reconoce. Cree que es el hortelano. ¡Cuántas veces nos quejamos de no ver a Dios por ningún sitio cuando en realidad lo tenemos frente a nuestras narices! Hasta que Él no toma la iniciativa y la llama por su nombre, no se percata: «¡María!». Ella se vuelve: «¡Rabboni!». Va hacia él, pero el maestro la para: «Suéltame, que todavía no he subido al Padre». Como María, tratamos de agarrar al Señor, que sea como el de antes, buscar entre los muertos al que vive, quitar a Dios su misterio, forzarlo a hacerse tangible. Él vive ya en otra dimensión, pero justo a nuestro lado.
