Publicado: 06/03/2012: 878

Todos sabemos que gracias a ellos se han logrado salvar muchas vidas, localizar a personas de manera inmediata, dar partes de accidentes... pero, al mismo tiempo, son causantes de muchos de esos accidentes.

Como prometí, hablaremos hoy un poquito de los móviles, ese gran invento del siglo xx. Me cuesta un poquito pensar que estoy hablando del siglo pasado y, al mismo tiempo, me consuela ver que los menores de 13 y 14 años también son del siglo anterior. Ésta es una broma que me he permitido, como comprenderán. Como decía, los móviles para mí, y creo que me darán la razón, son una maravilla. Todos sabemos que gracias a ellos se han logrado salvar muchas vidas, localizar a personas de manera inmediata, dar partes de accidentes, etc. Su utilidad no se puede negar. Pero, al mismo tiempo, son causantes de muchos de esos accidentes. Conductores irresponsables usándolos indebidamente han sido la causa de su propia muerte y la de otras personas. También han sido instrumentos de muchos actos de terrorismo, como todos, desgraciadamente, tenemos en la memoria.

Tengo que reconocer que cuando salgo de casa y me doy cuenta que lo he olvidado vuelvo a por él. Eso cuando mi marido no me recuerda si lo llevo, que siempre suele hacerlo. Ahora bien, cuando voy por la calle me gusta observar a mi alrededor y pienso que si, hipotéticamente, hubiese alguien que no supiera de la existencia del móvil, llegaría a pensar que hay una epidemia de otitis pues, de cada cinco personas, tres llevan la mano en la oreja. Y eso por no decir de aquellos, que dan la sensación de ir hablando solos porque llevan el "manos libres".

Bueno, y los padres que a un niño con diez años o menos le compran uno, con la excusa de que así saben donde está su retoño. En todo caso saben donde está el móvil. El niño contesta, pero ¿desde dónde? El móvil está con el niño, pero y el niño ¿donde está? Por último, en el autobus suena el móvil (yo me río) y como muchos tienen la misma sintonia allá vamos todos a mirar en el bolso o en el bolsillo, no vaya a ser el nuestro. Y cuando responde aquel al que llaman, todos nos enteramos de la conversación que mantiene con su interlocutor, conversación que a nadie le interesa.

¿Y los jóvenes? Durante todo el recorrido, dale que te pego mandando mensajes o con los juegos. Bueno me quedan muchas cosas que decir, pero son de sobra sabidas por todos. Lo que sí pasa también con este invento es que te compras el último modelo, y casi no terminas de salir del comercio, se queda antiguo, pues mañana sale otro de nueva generación, ¡menuda faena!. Y por favor, apaguemos los móviles antes de entrar en la iglesia a oir la Santa Misa. Es una falta de respeto el no hacerlo y molesta muchísimo. Seamos razonables en su uso y que no nos domine.
 

Autor: Encarnita Rando


Encarnita Rando Roselló

Encarnita Rando Roselló , profesora de corte y cofección,casada, madre y abuela. Colabora hace años, en medios de comunicación, TV y Radio. Su mas importante ocupación como ella dice, y de la que se siente mas orgullosa es la de AMA DE CASA.

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