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Primera comunión por rutina

Publicado: 21/10/2012: 1820

Ser catequista es una misión apasionante y, a la vez, bastante "dificultosa" dado los tiempos que corren.

Estamos comenzando el nuevo curso y por consiguiente también las catequesis. Ser catequista es una misión apasionante y, a la vez, bastante "dificultosa" dado los tiempos que corren. Hoy ya sabemos todos de la carencia de valores que se ha implantado en nuestra sociedad. Hay un solo "valor" que impera, el de que todo vale, y ahí es donde el catequista tiene su principal misión. No todo es válido.

En muchas familias, lo que es la Iglesia doméstica no existe. Signos religiosos en sus casas, como el Crucifijo, están "demodé". Así es que llegan niños -no todos- sin saber ninguna oración, ni hacer la señal de la Cruz, etc. Todo esto deberían traerlo aprendido de sus papás, pero ellos ya hacen bastante con tenerlos en clase de religión, lo cual está muy bien, pero no es suficiente. 

Estudiar y aprender es una cosa, la vivencia es la aplicación de lo aprendido. Ahí entra la catequesis, en enseñar a los niños, primero, a conocer a Jesús, luego a rezar, a que sepan que tienen un amigo invisible, al que pueden hablarle en cualquier momento, que les quiere por encima de todas las cosas. Y que lo que les pide, es que ellos tengan el mismo amor a todos, como Él nos tiene. Esto debería ser con la colaboración de los padres. Si en casa no viven esta experiencia, lo aprendido en la catequesis puede caer en saco roto. 

Pero tienen que hacer la Comunión. ¡Cómo vamos a privar a los niños de su fiesta, sus regalos, el maravilloso vestido de princesita y el elegante traje de almirante! El recibir a Jesús en la Eucaristía, para muchos padres es un evento social; y como tal lo preparan. No quiero que me etiqueten de pesimista. Por desgracia es una realidad que nos encontramos con más frecuencia de la deseada.

Para muchas mamás, lo primordial es saber la fecha de la comunión desde prácticamente el primer día, tienen que tenerlo todo perfectamente organizado. Cosa muy comprensible, pero ¿y la preparación espiritual de sus hijos en casa? ¿Dónde la dejan? Todo no es la catequesis. La responsabilidad debe ser compartida. El o la catequista puede hacer hasta donde puede. El resto corresponde a los padres.  

Este artículo va directamente dirigido a esos papás que preparan la primera y, en muchos casos, última comunión como una rutina con la que hay que cumplir -según ellos-. La Iglesia no obliga a nadie a recibir un sacramento por simple rutina, lo que sí pide es que se sea consecuente con el sacramento que vamos, en este caso van, a recibir. Pero no sólo en el sacramento de la comunión, también en el bautismo, en el matrimonio... Para la Iglesia es muy serio. Afortunadamente, sí que hay una gran mayoría para la que lo importante es que sus hijos reciban por primera vez a Jesús. Y por eso, y sólo por eso, ese día es uno de los más grandes que vivimos los creyentes y que mantenemos en nuestra memoria, por muchos años que hayan pasado.
 

Autor: Encarnita Rando


Encarnita Rando Roselló

Encarnita Rando Roselló , profesora de corte y cofección,casada, madre y abuela. Colabora hace años, en medios de comunicación, TV y Radio. Su mas importante ocupación como ella dice, y de la que se siente mas orgullosa es la de AMA DE CASA.

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