DiócesisMigraciones y Gitanos

Por una sanidad universal y gratuita

Publicado: 05/11/2012: 169

Bajo el título “Restricción de asistencia sanitaria a los inmigrantes: una transgresión a los derechos humanos”, la Delegación diocesana de Migraciones y Pastoral Gitana celebra los días 7 y 8 de noviembre sus Jornadas de Sensibilización. Tienen lugar en el Colegio de las Esclavas (c/ Liborio García, nº 3) de 7 a 9 de la tarde.

Atentos a la situación de la población inmigrante, este encuentro quiere propiciar la lectura creyente de la realidad, la reflexión y la acción de personas y colectivos que, desde ópticas diversas, se interpelan, se implican con la realidad migratoria y buscan caminos comunes para construir una sociedad inclusiva basada en la igualdad y en la dignidad de todas las personas.

Las repercusiones sociales derivadas de la entrada en vigor de la nueva ley de sanidad, que restringe la atención sanitaria a personas inmigrantes en situación irregular, van a ser el centro del debate. Los principios del bien común y el destino universal de los bienes de la tierra y el derecho universal a la salud se complementan y nos ayudan a mirar la realidad. Tal como expone el servicio jesuita al migrante en su último informe, la privación de la sanidad a personas inmigrantes en situación irregular lleva a incrementar la desatención y el riesgo de caída en enfermedades más graves a un sector con un alto grado de vulnerabilidad social, ya que la atención primaria es el principal medio de detección precoz de enfermedades y de prevención de otras afecciones asociadas. A esto hay que añadir el coste social y humano que favorece, por omisión de responsabilidades, el progresivo deterioro económico, social y afectivo de las familias afectadas por enfermedades tratables que no se tratan; así como las repercusiones sobre la cohesión social cuando se restringen los derechos básicos a la población más vulnerable, corriendo el grave riesgo de aumentar la fractura social.

SIN EXCLUIDOS

De todo ello nos hablará el día 7 Brígida Moreta en su conferencia “Por una sociedad sin excluidos”. Esta misionera carmelita saltó a los medios en la primavera pasada por su campaña a favor de la sanidad universal y gratuita para toda la población. Enfermera y comadrona en el África negra, especialista en medicina tropical, de vuelta a nuestro país trabaja como voluntaria en Pueblos Unidos, conociendo de primera mano la situación de las personas migrantes, y colaborando en procesos para su promoción e integración social. La Comisión de Migraciones de la Conferencia Episcopal nos recuerda que la realidad migratoria nos interpela individualmente, como sociedad y como Iglesia, a la vez que “nos ofrece la oportunidad y reclama de la Iglesia la obligación de ejercer de buen samaritano que cure heridas, ayude a levantarse y a recobrar la conciencia de su dignidad, camine con los inmigrantes, les proporcione hogar y nueva patria y les preste algo de su propia vida y riqueza” (CEE, La Iglesia y los inmigrantes). Precisamente curar heridas, apostar por su integración, trabajar por el reconocimiento de los derechos y de la dignidad de las personas inmigrantes… serán los testimonios que nos presente la mesa redonda del día 8. Con la participación de Málaga Acoge, Médicos del Mundo y el Programa de Actividades Comunitarias del servicio de Atención Primaria, compartiremos diversas experiencias que situarán en el centro a las personas y sus necesidades, por encima de nacionalidades, situación administrativa o cultura.

COLABORAR

Llamados a colaborar, aquí y ahora, en la construcción del Reino de Dios, estas jornadas nos sitúan ante las implicaciones sociales de la fe en el Jesús de la Vida. La primera prioridad pastoral de nuestra Diócesis señala que estamos llamados a conocer, celebrar y vivir la fe que profesamos.

Como nos recuerda el papa Benedicto XVI, la fe sin obras no es verdadera. Mirar con ojos creyentes la realidad migratoria es una manera de estar hoy atentos a los signos de los tiempos, reconociendo a Cristo en el rostro de los que sufren. Haciendo nuestros los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, tal como nos indica el Concilio Vaticano II, estaremos dando testimonio de nuestra fe. Desde la Delegación de Migraciones y Pastoral Gitana animamos a participar y a difundir estas jornadas entre personas, parroquias y comunidades de toda la diócesis.

Autor: Delegación diocesana de Migraciones y Pastoral Git