Los residentes de la casa de acogida para enfermos de sida Colichet y del centro gerontológico El Buen Samaritano cuentan desde ayer con un jardín de más de 2.700 metros cuadrados donde estar en contacto con la naturaleza, disfrutar del sol y de la sombra, pasear, sentarse a charlar, a leer, etc. Con esta iniciativa se pretenden multiplicar las posibilidades terapéuticas de los acogidos y contribuir en la mejora de su bienestar.