DiócesisCartas Pastorales Mons. Buxarrais

«Nos han secuestrado al Niño»

Publicado: 00/12/1988: 412

Carta Pastoral de Navidad (1988)

En estos últimos años la sociedad se siente convulsionada por los secuestros. Es un arma moderna de consecuencias imprevistas. Cualquier secuestro indigna, y los medios de comunicación encuentran campo abo­nado para sus entrevistas, sus conjeturas, sus iniciativas...

Pero, se está dando un secuestro del que casi apenas nadie habla. Parece que no interesa o simplemente no es socialmente rentable. Se tra­ta del secuestro de un Niño, del Hijo de Dios hecho hombre, nacido de la Virgen. Y con ello nos ha vaciado del contenido la fiesta de Navidad. Muchos se gozarán con el secuestro. Hasta quizás han colaborado en él. Otros, los cristianos, nos entristecemos, nos duele. Porque el Niño, el Dios-hecho-hombre, lo es todo para cada uno de nosotros y para cada una de las familias que creen en El.

El nacimiento de Jesús nos lo presentan así:

-«En Navidad, turrones San Quintín»; en lugar de decir: En Na­vidad, contemple y adore al Hijo de Dios hecho hombre.

-«Sin cava Espuma Blanca no es Navidad»; en lugar de publicar: Sin participación Eucarística, no hay Navidad cristiana.

-«Feliz Navidad con mantecados y polvorones»; en lugar de des­cribir: Su Navidad será feliz si ayuda generosamente a los de­más.

-«En estos días entrañables, regale perfume Flor del Nilo»; en lugar de anunciar: En estos días en los que celebramos entraña­bles verdades de la fe cristiana, purifique su interior con la gra­cia del sacramento de la penitencia o confesión.

-«Haga feliz a su niña con la muñeca que canta y llora»; en lugar de anunciar: Padres, compartid con otros niños más necesitados el dinero que gastáis en juguetes para vuestros hijos.

-«En Navidad, tire la casa por la ventana y estrene muebles estilo rococó»; en lugar de levantar vallas publicitarias en las que se lea: Abra las puertas de su casa para ser una familia acogedora y comunicativa.

-«Aproveche las vacaciones navideñas para visitar Jamaica»; en lugar de un «spot» que dijera más o menos así: Aproveche las vacaciones de Navidad para visitar a ancianos, enfermos y mar­ginados, especialmente si se trata de familiares suyos.

-«No se acompleje y obsequie a su esposa con el coche último modelo»; en lugar de animar diciendo: No tenga miedo y dé la cara por Cristo y por su Iglesia.

Todos los medios de comunicación hacen «su agosto» en estas fe­chas dándonos «gato por liebre», como se dice comúnmente cuando se nos altera la oferta. Porque realmente se nos está falseando la Navidad, de tal manera que se nos impone a celebrar y a endiosar el consumismo, más que a invitarnos a recordar con gratitud que Dios se hizo niño para salvarnos de las esclavitudes a las que el hombre siempre, pero ahora más que nunca, está expuesto.

¿Seremos capaces de recuperar la Navidad? ¿Podremos encontrar al Niño que nos han secuestrado? Hay una pista: El Evangelio proclama­do por la Iglesia. No tiene pérdida. ¡Feliz navidad cristiana!

Málaga, Navidad 1988. 

Autor: Mons. Ramón Buxarrais