DiócesisCartas Pastorales Mons. Buxarrais

«La Eucaristía nos da fuerza para saber compartir»

Publicado: 00/06/1982: 503

Carta Pastoral fiesta del Corpus Christi (1982)

 LA EUCARISTÍA NOS DA FUERZA PARA SABER COMPARTIR

Queridos diocesanos:

Nos disponemos a celebrar la solemnidad del Corpus Christi, día de adoración y acción de gracias por el sacramento de la Eucaristía, al mismo tiempo que nos invita a reflexionar sobre la caridad.

Unir la festividad del Corpus Christi con la Jornada de la Caridad, no es simple coincidencia; es lógica cristiana. Porque quien adora y se une por la comunión al Cuerpo de Cristo, debe acoger y recibir al herma­no. Así nos lo recuerda Juan Pablo II: «No podemos vivir de las glorias de nuestra historia cristiana pasada. Nuestra unión con Cristo en la Eucaris­tía debe manifestarse, en el día de hoy, en nuestra existencia: acciones, conducta, estilo de vida y las relaciones con los demás» («Pensamien­tos», Secretariado Trinitario, Salamanca, n.º 474).

Los primeros cristianos celebraban la presencia de Jesús y alimen­taban su amor fraterno en la Cena del Señor (Act. 2, 42). Y, como expre­sión de su fe, ponían en común sus bienes (Act. 4, 32) y organizaban colectas en favor de los hermanos necesitados (Rom. 12, 13; Gal. 6, 6; II Coro 8, 4).

En esta coherencia entre fe y vida, comprendida de manera tan clara por aquellos cristianos, radica el llamamiento a la caridad, que la Iglesia nos hace en la festividad del Corpus Christi.

El día de la Caridad, como la misma institución de Cáritas, consiste en mucho más que obtener unos buenos resultados de una colecta, reu­nida con lo sobrante de nuestros bienes, para repartirla entre aquellos que extienden sus manos. El cristiano no sólo reparte lo que le sobra, sino que comparte el pan material, es decir la verdadera y eficaz preocupa­ción, de la vida, de los problemas y de las esperanzas de todos los hom­bres.

En la última «Visita ad Limina», Juan Pablo II nos urgía a los obis­pos andaluces, diciéndonos: «Una predicación adecuada y un empeño exigente en favor de la implantación de una mayor justicia social y una llamada urgente a la comunicación cristiana de bienes, eficazmente cana­lizada, a través de vuestras organizaciones de caridad».

Es necesario, por tanto, poner en práctica esta llamada urgente del Papa en nuestras iglesias, desde la fe en la Eucaristía, que en este día del Corpus Christi proclamamos.

Hoy, ante la dramática situación del paro, una manera de compar­tir es renunciar al pluriempleo o aquellos sobrebeneficios que tiene una familia en la que varios de sus miembros trabajan, aunque ello signifique vivir con menos comodidad. Compartir, es, también, cumplir a concien­cia con el trabajo de cada uno: no poseer tierras sin producir, invertir, aunque comporte riesgos; declarar fielmente los impuestos. Compartir, en definitiva, es desprenderse de todo lujo en el vestir y divertirse; impli­car mis capacidades, mi tiempo y mis bienes, en favor de la promoción humana y cristiana de todas las personas.

El Cuerpo y la Sangre del Señor, cuya entrega sin medida, celebra­mos hoy, no es sólo motivo de adoración y acción de gracias, sino tam­bién exigencia de amor concreto al hermano y fuerza que posibilita nues­tra donación.

La organización de Cáritas diocesana o parroquial es el cauce que tenemos para realizar eficazmente la comunicación de bienes. Ciertamen­te, se necesitan medios materiales para llevar a cabo este servicio. Pero, no todas las necesidades que tiene el hombre, se arreglan sólo con dinero.

Es necesario compartir, sintiéndose al lado del que sufre con nues­tro afecto y nuestra ayuda.

Procurad, queridos diocesanos, que en vuestra parroquia no falte este servicio de Cáritas, para que de verdad sea una comunidad cristiana.

Adoremos a Jesucristo en la Eucaristía. Recibámosle en la comu­nión para reforzar nuestra fe personal y nuestra unión con la comunidad. Y, consecuentemente, compartamos toda nuestra vida con el prójimo.

Málaga, Junio de 1982. 

Autor: Mons. Ramón Buxarrais