DiócesisCartas Pastorales Mons. Buxarrais

«Invitación a celebrar dignamente la Semana Santa»

Publicado: 00/03/1988: 3905

Carta Pastoral (1986)

Católicos malagueños:

Comenzamos la Semana Santa, la Semana Grande del año cristia­no. Celebramos los misterios de la pasión, muerte y resurrección del Se­ñor. Y, junto a El, contemplamos la fidelidad de su madre, la Virgen Ma­ría.

Los creyentes malagueños, tanto en la Capital y en Melilla, como en las demás ciudades y pueblos de la Diócesis, celebramos bajo una doble vertiente el único misterio de salvación que Dios nos ofrece en la persona de su Hijo hecho hombre. Por un lado, participamos en los actos litúrgicos celebrados en nuestras parroquias y demás iglesias; por otro, acompañando las imágenes del Señor y de la Virgen, manifestamos nues­tro fervor, haciendo que nuestras procesiones sean una catequesis plásti­ca que ayude en la fe a los que se creen saber y a los que no saben.

Al comenzar, pues, la celebración de los grandes misterios de la redención, con la humildad de un cristiano y el celo de un pastor,

-pido a los Hermanos Mayores y a los miembros de sus respec­tivas Juntas Directivas su interés en velar por la puntualidad y el orden de las procesiones;

-a los nazarenos les ruego que su comportamiento externo sea manifestación del sentimiento religioso que les mueve a acom­pañar sus imágenes titulares;

-exhorto a los portadores de trono a la dignidad en su sacrificio, teniendo más en cuenta a Dios que juzga nuestro interior, que a los que, admirados, curiosos o indiferentes, les ven pasar;

-deseo que los miembros de las bandas de música que, acom­pañando a los nazarenos, interpretan himnos y marchas, pon­gan todo su interés en realzar un acto religioso y no en recabar aplausos;

-es necesario que la presencia de autoridades en las procesiones sea un acto de fe y devoción cristiana, evitando otra intención que no sea religiosa;

-las personalidades del mundo de las letras, del arte o del deporte procuren que su presencia en la procesión sea anónima, porque de lo contrario convierten el acto religioso en un podio de noto­riedad popular, contraria totalmente al espíritu cristiano;

-recuerdo a los presbíteros, directores espirituales de Cofradías y Hermandades, que su presidencia debe ser digna, fervorosa y sencilla como la que corresponde a un ministro de la Iglesia;

  • a los católicos que, situados en las aceras de las calles, ven pasar las procesiones, pido respeto y dignidad, y una oración sencilla y fervorosa cuando pase frente a ellos la imagen del Señor o de la Virgen;
  • a los que no son católicos agradeceré comprensión para con un acto religioso que es de gran valor para nosotros; así hacemos posible la respetuosa convivencia cívica que exige toda sociedad democrática;

- sugiero a todos aquellos que, sin tener fe y, por tanto, sin estar unidos a la comunidad cristiana, se ven obligados a participar en una procesión, excusen su asistencia a fin de no traicionar a su conciencia;

-pido a todos que nuestra Semana Santa malagueña gire alrede­dor y a favor del pobre, porque él es la imagen aproximada de Jesucristo.

Que Dios, por intercesión de la Virgen María, nos ayude a conver­tirnos progresivamente en auténticos cristianos de palabra y de obra, durante cada una de las horas del día, y en cada uno de los días del año.

Málaga, Marzo de 1988. 

Autor: Mons. Ramón Buxarráis