DiócesisCartas Pastorales Mons. Buxarrais

«El enfermo no es un número, es una persona»

Publicado: 24/05/1987: 357

Carta Pastoral por el Día del Enfermo (1987)

 Queridos diocesanos:

Seríamos injustos si no reconociéramos que en nuestra sociedad el trato y cuidado para con el enfermo ha mejorado en muchos aspectos. Hay que agradecerlo. Es fruto de muchos esfuerzos sociales y de los avances de la ciencia médica.

Sin embargo, se debe dar todavía un paso más. Me refiero concre­tamente a la humanización del trato que se ofrece al enfermo sea en sus propios hogares, sea en los centros de asistencia médica.

La “tecnificación” de la medicina y de todos aquellos que, de una u otra manera la aplican al enfermo, no debe hacernos olvidar que cada paciente, registrado en archivos o computadoras, con números y siglas determinadas, es, ante todo una persona con características propias, irrepetibles y originales; lo cual significa que el enfermo no debe ser con­siderado solamente a base de números o datos, sino, y ante todo, como una persona que merece ser tratada como tal, porque tiene pleno dere­cho a ello.

Son necesarias las medicinas, los quirófanos, la sala de cuidados intensivos, la higiene, el orden,… junto al personal sanitario que va desde los médicos especialistas hasta el personal que cuida del aseo… Pero, son imprescindibles, además, la comprensión, la paciencia, la valoración de cada paciente y en cada momento de su enfermedad o convalecencia. Dicho en otras palabras: es necesario cuidar al enfermo como si de una única persona se tratara.

La sobrecarga de trabajo o responsabilidad del personal sanitario o de los propios familiares hacen que “la valoración personal” del paciente difícilmente se pueda llevar a cabo. Será necesario revisar todo el funcio­namiento de un hospital, de una clínica o del mismo hogar del paciente, para que pueda recibir un trato más humano.

Pongamos el máximo interés en tratar con cariño al enfermo. Y hagámoslo todos. Pero de una manera especial aquellos que por la fe cristiana reconocemos en cada paciente a una persona digna de todo cui­dado y en él descubrimos a Jesucristo, cuya presencia en el que sufre nos lo recordó él mismo: Todo lo que hiciereis a favor de ellos me lo hacéis a mí.

Málaga, 24 de Mayo de 1987. 

Autor: Mons. Ramón Buxarrais