DiócesisCartas Pastorales Mons. Buxarrais

«Debemos sentirnos miembros responsables de la Iglesia particular de Málaga»

Publicado: 00/01/1990: 517

Carta Pastoral Día de la Iglesia Diocesana (1990)

 Queridos diocesanos:

Ante todo os doy las gracias por la solidaridad manifestada en los duros días de las inundaciones en Málaga y la respuesta a la llamada que Cáritas Diocesana nos hizo.

El pasado día 3 de diciembre teníamos previsto celebrar el Día de la Iglesia Diocesana; pero fue sustituido por una Jornada de Ayuda a los Damnificados. Cáritas, en su momento, dará exacta información de lo recogido y de cómo se ha distribuido entre los afectados por las inunda­ciones.

El Día de la Iglesia Diocesana lo celebraremos, pues, Dios median­te, el domingo 21 de Enero de este año 1990.

Esta Jornada tiene por objetivo ayudar a sentirnos miembros res­ponsables de la Iglesia particular de Málaga y a tomar conciencia de la fe recibida y compartida con casi un millón doscientos mil cristianos que vivimos en la provincia de Málaga y ciudad de Melilla. Con Jesucristo formamos la unidad del Cuerpo Místico y Pueblo de Dios, en comunión con el Obispo de Roma, el Papa Juan Pablo II.

La II Asamblea Diocesana de Pastoral que preparamos y que, D.m., celebraremos en Abril del presente año nos estimulará a sentirnos comu­nidad diocesana; una comunidad en la que tenemos nuestros deberes y derechos, cada cual según el carisma recibido de Dios y puesto al servicio de los demás; pero, una comunidad también que, a través de nuestras obras y palabras, debe ser “luz y fermento” en el lugar y el momento histórico concreto que nos toca vivir; una comunidad, en fin, que ha recibido el encargo de anunciar a Jesucristo para que su salvación llegue a todos.

Este quehacer necesita unos medios materiales para llevarlo a cabo. Entre otros, podemos enumerar los siguientes:

-todo lo que exige el servicio constante y eficaz a favor de los que sufren por cualquier causa;

  • la atención a personas consagradas por el ministerio ordenado y por la vocación religiosa, así como los que se dedican de un modo especial al apostolado;
  • la restauración y construcción de templos y complejos parroquiales.

 

Para llevar a cabo estos objetivos, la diócesis de Málaga recibe a través de la asignación tributaria el 40 % de su presupuesto. Lo restante, es decir el 60 %, tenemos que cubrirlo nosotros. Y eso es lo que os pido.

El año pasado, con motivo de esta misma Jornada, llegamos a reco­ger unos nueve millones de pesetas. Deberemos triplicar esa cantidad, si queremos cubrir las necesidades mínimas que tiene la diócesis de Mála­ga.

Os pido que seáis generosos. Lo seréis si cada uno de vosotros da hasta el máximum de sus posibilidades. Unos podrán ofrecer mucho; otros, menos. Lo importante es que entre todos logremos que ningún objetivo de la pastoral diocesana deje de cubrirse por falta de medios económicos.

Recordad el encargo que la Diócesis ha recibido por parte de Jesu­cristo; es un encargo que nos incumbe a todos, porque todos somos Igle­sia.

Estoy seguro que colaboraréis generosamente. Y por ello os doy las gracias,

Málaga, Enero de 1990. 

Autor: Mons. Ramón Buxarrais