DiócesisCartas Pastorales Mons. Buxarrais

«El Seminario que la Diócesis necesita»

Publicado: 14/03/1990: 505

Carta Pastoral Día del Seminario (1990)

 Queridos diocesanos:

Hace unos meses celebramos el 50 aniversario de la muerte del Obispo que soñó con un nuevo Seminario para Málaga. Don Manuel González pudo ver gran parte de su sueño realizado en el impresionante y bello edificio que se alza sobre los montes de Málaga y en las primeras generaciones de niños y jóvenes que en él se formaron, muchos de los cuales, ordenados sacerdotes, salieron del Seminario para llevar la alegría del Evangelio a los pueblos y barrios de nuestra Diócesis.

Mucho ha cambiado y ha crecido la Diócesis que Don Manuel co­noció y a la que con tanto cariño y celo pastoral sirvió como obispo. Muchos han sido los acontecimientos que se han producido desde en­tonces en el mundo y en la Iglesia, pero el núcleo de su sueño sigue te­niendo vigencia: Málaga necesita sacerdotes. Málaga necesita en su Se­minario muchos jóvenes que se preparen para ser un día «Evangelios con pies de curas», como decía Don Manuel González.

Cercana la celebración del Día del Seminario también yo quiero soñar e invitaros a que soñéis conmigo con un Seminario en el que cada vez más jóvenes de la ciudad y de los pueblos, «cristianos como voso­tros», se preparen con la oración, el estudio y el trabajo pastoral a ser «para vosotros» los sacerdotes que la comunidad cristiana necesita.

Nuestro sueño es realizable; son muchos los signos de esperanza que detectamos:

  •  Crece el interés en las parroquias, colegios y grupos cristianos por el Seminario.
  •  Más de 70 niños y jóvenes integrados en la catequesis parroquial o en los grupos de juventud, participan asiduamente en las acti­vidades y convivencias de nuestro Seminario Menor.
  •  Un grupo de jóvenes reflexiona y profundiza en la llamada del Señor como alumnos del Preteologado, alternando sus estudios de COU o universitarios con la adecuada formación de cara a su posible paso al Seminario Mayor.
  •  La comunidad del Seminario Mayor crece cada año; han sido trece los jóvenes que se incorporaron a ella al inicio de este cur­so, con lo que el número actual de seminaristas mayores es de treinta y seis.
  •  Cuatro fueron los sacerdotes que se ordenaron el año pasado y cuatro serán también los que se ordenarán este año.
  •  El cariño de los sacerdotes de nuestra Diócesis hacia el Semina­rio cada vez se concreta mejor en hacer una llamada a jóvenes militantes cristianos para prestar su servicio como sacerdotes de toda la comunidad.

Con ser muchos los signos de esperanza que detectamos, es mucha también la colaboración y el interés que se precisa por parte de todos los miembros de la comunidad diocesana para que nuestro sueño se haga realidad.

El nuevo Seminario que Don Manuel construyó e impulsó fue el fruto de la oración, el entusiasmo y la generosidad de muchos cristianos malagueños. El Seminario que hoy Málaga necesita es y será también fruto de vuestra oración, entusiasmo y generosidad.

Os invito a que concretéis esta generosidad en favor de que cada pueblo y cada parroquia tengan su sacerdote al servicio de todos los que buscan el Evangelio:

  •  Rezad por los que se preparan para este servicio; que lleguen a ser sacerdotes bien preparados y apóstoles generosos.
  •  Entusiasmad con la llamada del Evangelio «ven y sígueme» a muchos jóvenes que quieren llenar de sentido su vida; sirviendo a otros es el mejor camino para ser felices. Y despertad esta con­ciencia también en los niños; en ellos, puede haber una semilla que crece.
  •  Plantearos en todos vuestros grupos parroquiales, de movimien­tos, de comunidad, que necesitáis sacerdotes y sacerdotes ver­daderamente fieles al Evangelio y al hombre de hoy. Y poned los medios para que surjan. Me siento en el deber de urgiros a que no haya ningún grupo cristiano en la Diócesis que no se haga un planteamiento serio y profundo en este terreno.
  •  Sed generosos en vuestra aportación económica: para una for­mación amplia y honda se necesita invertir nuestro dinero. La conciencia de los cristianos malagueños en esto crece a buen rit­mo. Os lo agradezco de verdad; es una forma de servir a otros con lo que uno tiene.

Pongamos nuestro sueño en manos de María para que así como ella engendró y cuidó a Jesús y a la Iglesia en sus orígenes, cuide también a nuestra Iglesia de Málaga y a los que en ella se preparan a ser un día sus pastores.

Málaga, 14 de Marzo de 1990.

Centro Diocesano de Teología 

Autor: Mons. Ramón Buxarrais