La Ordenación General del Misal Romano prescribe para el sacerdote que preside, en el número 138, las siguientes posturas en las preces: “…el sacerdote, de pie junto a la sede, con las manos juntas, invita a
los fieles a la oración universal con una breve monición. (…) Al final, el sacerdote, con las manos extendidas, concluye la súplica con la oración”.