Normalmente cantamos tres veces el Cordero de Dios, pero el Misal, en su número 83, dice que se siga cantando mientras dure la fracción del pan:
“(…) Esta invocación acompaña a la fracción del pan y, por eso, puede repetirse cuantas veces sea necesario hasta que concluya el rito. La última vez se concluye con las palabras: danos la paz.”
