El 18 de octubre tuvo lugar la celebración del Jubileo del Pueblo Gitano, Sinti y Caminantes. De Málaga peregrinó una representación, mayoritariamente femenina, del pueblo gitano en nuestra diócesis. «Una experiencia inolvidable», en boca de quienes han participado.
Entre las actividades de las que participaron destaca el encuentro con el resto de peregrinos en el Aula Pablo VI, en presencia del Santo Padre León XIV, por la mañana, y la peregrinación para cruzar la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, por la tarde.
Lydia Plata, de la parroquia de El Buen Pastor, cuenta que ha sido una «experiencia inolvidable, en la que hemos sentido más cerca al Señor que nunca. La audiencia fue espectacular. El Papa nos invitó a amar sin distinciones, desde la mirada de un corazón limpio, como hermanos, mirar y ser sensibles a la pobreza de los demás y acercarnos a los que están lejos. Providencialmente, cuando salimos de la audiencia, nos dieron un picnic a todos por igual, lo que me hizo ver que allí, al margen de la pobreza de cada uno, unos más otros menos, de distintos tipos, todos teníamos el mismo "alimento". Pudimos descubrir que quienes más necesidades tienen ahora mismo, los más alejados de una vida digna, que son los gitanos de los campamentos nómadas asentados en las afueras, y había muchos niños con signos evidentes de exclusión. Nos sentamos con ellos, compartimos el mismo alimento, y nos dieron todo lo que tenían, interactuaron con nosotras, y tuvimos un encuentro tan bonito y cercano que me emociono de recordarlo. Niños tan necesitados y con tanto para dar, felices de estar allí. Fue una experiencia maravillosa, pero me quedo con esa oportunidad de compartir con los más vulnerables».

Lydia cuenta que «compartir con otras pastorales gitanas de otros lugares ha sido muy rico, y venimos llenos del Señor y con muchas ganas de aplicar todo lo recibido». Lydia viajaba por primera vez a Roma y al Vaticano, una experiencia que ha podido compartir con su madre, su hermana y su hijo. Contaba, antes de acudir al Jubileo, que, a parte «de la ilusión que tenemos de participar como cristianas, como parte de nuestras parroquias, de la pastoral que cada una lleva a cabo y de nuestro movimiento (estamos en Pastoral Gitana, Mies, catequesis en la parroquia..., y sentimos que vamos llevando todo eso). Vamos dispuestos a vivirlo como parte de muchas realidades de la Iglesia, y a hacerlo unidos en la misma fe en el mejor sitio posible».
Su hijo, precisamente, le dio una palabra que para ella es "resumen de lo vivido": «Vimos durante el viaje un gran número de monumentos y cosas maravillosas, pero cuando llegamos a casa y abrimos la puerta, lo que me destacó mi hijo de doce años como la mayor felicidad era "mamá, ¡que hemos conocido al Papa!". Tenemos que contar con esa huella, esa semilla que estamos sembrando en la juventud, en la Iglesia del mañana».
Junto a ellos iba otra representante más, Natalia López, de la parroquia Nuestra Señora de los Ángeles, en Miraflores de los Ángeles. Ella compartió antes de la peregrinación, que viajaba «con la ilusión del encuentro con la fe, la ilusión de poder rezar ante la tumba de san Pedro, poder tener un encuentro y compartir con tantos peregrinos nuestra fe en Dios y tantas otras ilusiones». A su regreso cuenta define esta como «una experiencia inolvidable, vivida desde mi fe cristiana, en la que he podido compartir con muchas realidades, desde personas que viven con muchas carencias, afectivas y materiales. El papa León nos evangelizaba, invitándonos a amar sin distinciones, con una mirada que llegue al corazon de todos nuestros hermanos, poniendo toda nuestra esperanza en Jesús». Para Natalia, este Jubileo ha sido «un regalo, sin duda, con el que viviré agradecida; una convivencia de donde me traigo miradas de afecto, risas y alegrías, bailes y cantes compartidos con gente que no conocía, pero que me han hecho sentir que nos conocíamos de toda la vida. Y un montón de emociones en el corazón y mociones que me ha suscitado el Espíritu Santo con todo lo vivido. Traigo el corazón lleno de gratitud». Natalia participa en su grupo parroquial, pertenece a la asociación Misioneros de la Esperanza (MIES), a la Pastoral Gitana y se está formando sobre el acompañamiento espiritual.

Lydia añade que este Jubileo supone un impulso extra, añadido a la llegada «del nuevo obispo, que nos motiva todavía más dado su compromiso con esta pastoral. Estamos seguros de que van a venir cosas muy bonitas. Con esta peregrinación, queremos aprender de la experiencia, traer todo lo vivido y trabajar en comunión con todas las pastorales de la diócesis y estamos en un momento bastante emotivo, de compromiso en muchas realidades desde el corazón del Evangelio, llegando a sitios donde antes no hemos podido llegar».
