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Desde el colegio Francisco Echamendi

D. Francisco Echamendi, con el equipo educativo del colegio de la Fundación Victoria que lleva su nombre · Autor: FUNDACIÓN VICTORIA
Publicado: 20/02/2017: 3960

FIRMAS. Noelia Bañasco. Directora del colegio diocesano Francisco Echamendi.

El primer día de febrero despertó con una noticia triste para todas las personas que le conocimos, ese día nos dejaba don Francisco Echamendi Aristu que partía a la Casa del Padre.

Atrás dejaba una vida dedicada a la Iglesia y a los demás. Fueron muchos los años que estuvo ejerciendo su sacerdocio en Marbella, en la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación y ya hace también algunos años que la Fundación Diocesana de Enseñanza Santa María de la Victoria, ahora Fundación Victoria, decidió que uno de sus colegios en Marbella tenía que llevar su nombre. Sucedió durante el curso escolar 2007-08, y así fue como el colegio del Ángel situado en Nueva Andalucía pasó a llamarse Colegio Francisco Echamendi. Esto fue como reconocimiento al esfuerzo de este sacerdote y a su implicación en la tarea educativa de nuestros centros.

Para todos los que formamos parte de la comunidad educativa del Colegio es un honor llevar el nombre de Francisco Echamendi, alguien que ha dejado huella después de tantos años trabajando en esta ciudad malagueña. En el colegio ha sido fácil disfrutar de su compañía en algunas fiestas, actos, cenas de gala… ya que siempre estaba dispuesto a participar e incluso, en sus últimos años, en los que la salud no le acompañaba, pero seguía haciéndose presente siempre junto a su hermana Mª Jesús, persona entrañable y muy colaboradora.

A los alumnos les hacía ilusión verlo por el colegio ya que, para muchos, además era conocido porque había casado a sus padres o incluso los había bautizado.

Gracias a Dios ha podido ver cómo su pequeño colegio, la antigua escuela rural, se convertía en un gran colegio, con la construcción de un nuevo edificio para Primaria y la ampliación de Infantil para pasar a tener también una escuela Infantil con alumnos de 0-3 años. Además, en su última visita, pudo comprobar, en primera persona, cómo seguía creciendo y vio las obras de ampliación del edificio de Primaria para poder tener también la Secundaria. La mañana de su fallecimiento, al abrir las puertas del colegio, muchos niños venían corriendo a dar al profesorado la noticia y como recuerdo todos juntos en el patio del colegio hicimos la oración de la mañana y tuvimos unas palabras dedicadas a él.

Desde el colegio, su colegio, solo nos queda recordarlo con muchísimo cariño y agradecerle su ayuda y apoyo todos estos años.

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