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Cerca de 70 sacerdotes, en los últimos ejercicios espirituales para el clero

Publicado: 07/02/2019: 6260

Los Ejercicios Espirituales celebrados estas semanas han reunido en Casa Diocesana Málaga a gran parte del clero malagueño que, en dos tandas, ha vivido unos días de encuentro íntimo con Dios en el silencio y en la oración.

Los ejercicios forman parte de las actividades organizadas por la Delegación para el Clero de la Diócesis de Málaga. En la primera tanda, celebrada del 27 de enero al 1 de febrero, participó el Obispo, D. Jesús Catalá, y estuvo dirigida por Mons. ángel Pérez Pueyo, obispo de Barbastro-Monzón. Para este prelado, los Ejercicios son «una gracia que nos deberíamos regalar todos porque, uno no se sentiría satisfecho si se subiera a un avión al que no se le ha hecho una revisión desde hace 15 años, ¿verdad? Pues todos necesitamos sentirnos queridos, cuidados y atendidos. Y, ¿quién cuida a los que cuidan? Muchas veces estamos todos volcados en la acción pastoral pero, ¿quién cuida de estos que dedican su tiempo, su capacidad y sus dones en favor de los demás? Es más, al final lo más importante es el acompañamiento personal. Actualmente, la mayoría de mi tiempo, después de haber articulado un poco la diócesis, lo estoy dedicando al cara a cara con los seglares y sacerdotes; y en muchas ocasiones no hablamos de la acción pastoral, sino de cómo están las familias, de los traspiés de la vida, de las dificultades que vienen… porque es necesario estar a punto para poder ofrecer más a los demás».

La segunda tanda ha sido del 3 al 8 de febrero, y ha corrido a cargo de Manuel García Bonasa SJ, encargado de la pastoral en la Universidad Pontificia de Comillas, de la formación de los jesuitas jóvenes y coordinador del Centro Pedro Fabro de espiritualidad en Madrid. Como buen jesuita, apuesta por la eficacia de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio para todo cristiano, pero concretamente, para el sacerdote: «Ayudan a tener una experiencia de Dios muy encarnada. La vida del sacerdote se desarrolla en medio del mundo, al servicio de una comunidad parroquial y se encuentra muy "a la intemperie" en muchos ámbitos. El sacerdote necesita también de esos espacios de intimidad, de cercanía, de proximidad a Dios. Por otro lado, la ignaciana es una espiritualidad que ayuda al ministerio sacerdotal en las fronteras, y hoy, por lo menos en España, la mayor parte de nuestro mundo cultural, social, político, es una frontera. Los Ejercicios te capacitan para el diálogo, para el encuentro... Y, además, centra mucho en Jesucristo la experiencia de Dios. Son muy cristológicos, y el modelo de sacerdote es, evidentemente, Jesucristo. En Málaga se tiene desde hace mucho la tradición de hacer ejercicios con jesuitas, y eso dice mucho de lo que puede servir la espiritualidad ignaciana para los sacerdotes. En una ciudad tan abierta al mundo, con diálogo con la cultura, es una herramienta que facilita y capacita». 

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