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«El colegio Cristo Rey en la Palmilla no es un colegio para las élites»

Remedios Saborido, directora del colegio diocesano Cristo Rey
Publicado: 13/07/2020: 2223

Remedios Saborido, directora del colegio diocesano Cristo Rey en la barriada malagueña La Palmilla ha explicado en El Espejo de Cope Málaga las dificultades que los centros concertados como el suyo han sufrido para acompañar a los alumnos y a sus familias durante la pandemia.

«Necesitamos material tecnológico, ordenadores tablets; necesitamos tarjetas prepago, porque hay familias que tienen que elegir entre aumentar los datos para que sus hijos puedan seguir el curso o darles de comer»

Escucha aquí la entrevista con Remedios Saborido

Ha rechazado la opinión de quienes dicen que la escuela de titularidad privada concertada es una escuela de élite que no merece las ayudas extraordinarias contra el Covid-19 que el curso que viene plantean conceder las instituciones.

Las instituciones que representan a los centros educativos concertados en España han elevado su voz contra la medida prevista por el Gobierno central de dejarlos fuera de las ayudas para hacer frente a las dificultades derivadas de la adaptación, el próximo curso, a la situación de pandemia que estamos viviendo. Aunque en Andalucía, la administración ha anunciado que el reparto no hará distinción derivada de la titularidad, los centros quieren seguir haciendo notar su voz para evitar el agravio comparativo que medidas de este tipo supondrían para sus alumnos y sus familias.

Y es que la realidad del colegio Cristo Rey no es la de un colegio de "élite": «Nuestra realidad –afirma Saborido– es que atendemos a una gran diversidad de familias, alumnado de clase trabajadora, alumnado inmigrante, alumnado con bajos recursos, atendemos a la población que tenemos más cerca, familias trabajadoras que vienen buscando un buen colegio, un colegio que tenga un buen proyecto educativo basado en valores, donde todos podamos convivir, donde haya un clima de respeto».

Muchas de estas familias, explica la directora, son familias con mucha necesidad y que necesitan ser atendidas: «estos meses de la pandemia han sido muy muy muy duros. Es cierto que hay familias que sí, han seguido con el teletrabajo y han podido acceder tranquilamente a la plataforma online que tenemos en el colegio y a los correos institucionales; pero hay muchas otras familias que esa no es su realidad. Hay familias que solo tienen como dispositivo digital un móvil, a través del cual han tenido que trabajar tres y hasta ocho hijos. Familias con ERTE, familias que han ido tirando de los ahorros y de la maravillosa ayuda que han recibido de los abuelos, familia en cuyas casas lo único que entra es la economía del día a día, familias que trabajan limpiando, familias que son feriantes, familias que recogen chatarra, familias que no han tenido ingresos ninguno».

El carácter eclesial del colegio se ha notado en su respuesta a esta situación: «como colegio lo que hemos intentado durante este tiempo ha sido, no solamente ayudarles en el aspecto económico, sino tambien en el aspecto emocional: llamarlos por teléfono, escucharlos, consolarlos y buscar soluciones. Para ello nos hemos puesto en contacto con los Servicios Sociales, con Cáritas, hemos tenido que buscar tarjetas prepago para las familias y buscar ayudas de alimentos, porque hay muchas familias a las que no les ha entrado nada de dinero, por lo tanto no tenían ni un simple trozo de pan para llevarse a la boca. Me gustaría destacar la ayuda que hemos tenido de la directora del Departamento de Pastoral de Fundación Victoria que nos facilitó el teléfono de una cofradía de Málaga. Nos pusimos en contacto con ellos, nos han abierto las puertas desde el primer momento, y desde aquí, quiero mandarle todo nuestro agradecimiento».

La incertidumbre planea sobre el curso que viene si no aparecen recursos económicos para ayudar a estos niños: «estar un día en el colegio es muy doloroso –señala Remedios–, porque muchas familias vienen a pedirnos para comer. Necesitamos material tecnológico, ordenadores tablets; necesitamos tarjetas prepago, porque hay familias que tienen que elegir entre aumentar los datos para que sus hijos puedan seguir el curso o darles de comer».

Antonio Moreno Ruiz

Antonio Moreno Ruiz. Periodista de la diócesis de Málaga

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