Perder el trabajo trae consigo una serie de emociones negativas que se ven incrementadas cuando dicho despido es inesperado. La psicóloga, mediadora y coach Inmaculada Benítez Piaya da pistas para afrontar esta situación vital. Un puesto de trabajo, concretado en un contrato laboral, tiene unas connotaciones simbólicas mucho más allá de la parte tangible que supone la compensación económica y legal de asegurarnos las necesidades básicas. También repercute en la valoración personal del individuo, de sus capacidades, del trabajo, la inversión y el esfuerzo realizados en su formación, favoreciendo el optimismo basado en percepciones como la autoeficacia, así como los beneficios que suponen el reconocimiento personal y el estatus social adquirido gracias a las retribuciones percibidas.