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Eucaristía, Dios con nosotros

Publicado: 05/06/2015: 5864

Al celebrar la Solemnidad del Corpus Christi, hemos de manifestar nuestra fe en la Presencia de Dios, que vive y está en medio de su pueblo.

San Mateo comienza su evangelio con un anuncio: Dios, al encarnarse, ha elegido ser Dios-con-nosotros (Mt 1, 23). Un Dios que ha venido a compartir nuestra vida en solidaridad y fraternidad. Un Dios que entra en el mundo con su amor, con exceso de amor, con la fuerza de la gratuidad, de la ternura y de la misericordia.

Una presencia entregada: “Tomad, comed, mi cuerpo que se entrega. Bebed, mi sangre que será derramada. Haced esto en mi memoria”(Mt 26, 26-29).

Eucaristía, milagro de la Presencia de Dios. En la Eucaristía, Cristo acontece sosteniendo la fidelidad de la Iglesia. “Yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). Así acaba el Evangelio de Mateo: el Señor no se ha ido, sino que permanece. La promesa con la que comenzaba Mateo, es ya una realidad permanente. Jesús no es “Alguien” que ha dejado de actuar en nuestra historia, ¡él vive! Está con nosotros y para nosotros.

La Eucaristía es el sacramento del que el hombre puede decir: Dios está aquí, Dios camina con el hombre, porque Dios mismo ha tomado la iniciativa: “Estaré con vosotros” (Mt 28).

Estaré con vosotros para iluminaros en la oscuridad, para fortaleceros en la debilidad, para llenar vuestro vacío, para sanar vuestras heridas, para curar vuestros males, para enderezar lo torcido y para reavivar cuanto de bueno pueda haber muerto en vosotros.

Dios, que plantó su tienda entre nosotros, quiere que esa tienda permanezca por la Eucaristía, como lugar donde cada uno podemos experimentar el amor sin vuelta atrás de nuestro Dios, su oferta de salvación sin condiciones, su invitación y gratuidad.

El Beato Manuel González fascinado por la Eucaristía, dirá: «Os invito, a que en vuestros ratos de adoración os ocupéis en cultivar ese sentido de daros cuenta de la Eucaristía».

Porque quien se da cuenta de la presencia Eucarística, descubre también la cercanía del hermano. Jesús Eucaristía nos invita a estar tan cerca de los demás como Dios lo está de nosotros mismos. Nos pide incluso que nos amemos unos a otros con el amor mismo de Dios.

En la Solemnidad del Corpus Christi se nos invita a darnos cuenta –con el corazón- de que Dios está y de lo que significa su presencia.

Mª Antonia Moreno, Misionera Eucarística de Nazaret

Diócesis Málaga

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