NoticiaColaboración

La Cuaresma de la Misericordia

Imposición de la ceniza · Autor: S.FENOSA
Publicado: 11/02/2016: 4954

El sacerdote José Sánchez Luque ofrece esta propuesta de itinerario para la Cuaresma del Año de la Misericordia.

Miércoles de cenizas: Conversión para alimentar y vigilar nuestros deseos

• En nuestro proceso de maduración  personal y espiritual el deseo es fundamental. El deseo ha de ser permanentemente alimentado y discernido. Alimentado mediante la experiencia cada vez más interior y más cierta del cariño que Dios nos tiene, de la misericordia que derrama sobre nosotros y del agradecimiento por este cariño. Pero el deseo ha de ser constantemente purificado y vigilado para que vaya directamente hacia Dios y hacia los hermanos. (Cuaresma, tiempo para  purificar y  vigilar nuestros deseos).

• Que en nuestra oración, el centro sea Dios. En la limosna, el pobre. En el ayuno, el dominio de sí. Porque la trampa farisaica,  de la que nos alerta Jesús, está muy arraigada en el ser humano.

Domingo I. En tiempo de desconcierto, ensanchar el corazón. (Tentaciones)

• El mundo en el que vivimos nos va encogiendo el corazón con variadas ofertas. Estamos desorientados y vacíos. Pero Dios nos invita a entrar con decisión en   la tienda de la misericordia que es Jesús, el que  está acampado entre nosotros.

• Jesús nos marca un nuevo camino: ni magia, ni privilegios, ni dioses. Así, abajándose y padeciendo  el no-tener y el no-poder se convierte en el hermano universal de todos los pobres de este mundo a los que ha venido a salvar…Ensancha tu corazón, ésta es también tu tarea, seguir el camino de Jesús.

Domingo II. En tiempo de oscuridad, abrirse a la luz. (Transfiguración)

• Vivimos en tiempos oscuros. Guerras, refugiados, terrorismo, hambre, crueldades, desigualdades. Nadie sabe encontrar una respuesta adecuada a la dignidad de las personas. Cada vez más secularizados. Rechazamos las antiguas creencias pero nos creamos nuevos dioses.

• En medio de estas oscuridades, Jesús,  la tienda de la misericordia, abre de par en par sus puertas, nos ilumina y mantiene viva nuestra esperanza. Nos introduce en la nube  y la oscuridad se vuelve luz…Unido a Jesús: sube al monte y transfigúrate, baja y entrégate a los hermanos. En todo amar y  servir.

Domingo III. Frente al estrés, el ritmo de Dios. (La higuera estéril)

• Vivimos  sin sosiego, inquietos, impacientes, con falta de tiempo para todo, para lo más esencial. Tenemos prisa por llegar, por crecer, por madurar, por vivir, por saber, por conocer…pero sin tiempo para reflexionar y para orar…

• Pero la misericordia de Dios nos ofrece el regalo de su paciencia. Para Dios un día es como mil años y mil años como un día…Quiere que todos tengamos tiempo para convertirnos.. La semilla germina y va creciendo sin que se sepa como. La tierra produce la cosecha ella sola.. Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. No daba fruto….No la cortes,  déjala un año más.

Domingo IV. Frente al orgullo del hombre, el abrazo de Dios. (Hijo pródigo)

• Vivimos en un mundo competitivo. Trabajar mucho para ser el primero, la cultura del triunfo,  dar codazos para llegar. Desarrollo, progreso, ciencia tecnología, esfuerzo…Pero tanto progreso  no nos sirve para construir un mundo en paz y armonía. Al revés,   alimentamos una  economía que produce sufrimiento y muerte. Hemos pasado del orgullo a la pequeñez y a las carencias más necesarias para vivir con dignidad y con sentido.

• Pero desde la tienda de la misericordia  Dios nos ofrece su abrazo incondicional, su ternura, su acogida, su paz, su absoluta gratuidad: tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. La vida es  amor, misericordia y gratuidad. Si él  se nos acerca y nos abraza, también la ternura puede habitar en nuestro corazón, porque hay muchos hijos e hijas  que necesitan un abrazo de misericordia que cure sus heridas. (Ver el Rostro  de la misericordia, nº 15).

Domingo V. Frente a la intransigencia, el perdón de Dios. (La mujer adultera)

• Intolerancia, intransigencia, rechazos y prejuicios. Somos los puros, los auténticos, los sanos, los normales, los de buena familia, los católicos de toda la vida..Se nos hace difícil aceptar al diferente, al inmigrante, al de otra etnia, cultura o religión, incluso a los de tu propia familia si alguno no piensa como tú…o te lleva la contraria.

• Pero Jesús, la tienda de la misericordia del Padre, nos abre el tesoro definitivo del perdón. Nos regala un mundo verdaderamente nuevo, alegre, abierto y vital. Frente al mundo oscuro de los prejuicios  legales que nos animan a apedrear o a condenar al diferente,  Jesús nos  trae el regalo del perdón incondicional, de la misericordia que da nueva vida,  que nos recrea y nos lanza a buscar espacios de alivio para los que ya no pueden más.

Domingo de Ramos: Pasar del narcisismo a  la compasión y a la misericordia solidaria.

Jueves Santo: Día del amor fraterno: lavar, acariciar, aliviar, redimir, sanar, dar vida.

Viernes Santo: La revolución de la misericordia. Jesús, demasiado revolucionario, para ser solo un hombre.

Vigilia Pascual: El triunfo de la misericordia: Cristo ha resucitado, resucitemos con Él.

José Sánchez Luque
 

José Sánchez Luque

Sacerdote diocesano