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Gracias, Doctor Miguélez

Publicado: 30/05/2017: 6464

Valle Parra, una "madre agradecida", hace llegar un pequeño escrito como homenaje de su familia al doctor Carlos Miguélez.

Leer la noticia de que el Dr. Carlos Miguélez ha fallecido me ha provocado un impacto mucho más grande de lo que hubiera imaginado. Me ha causado un gran dolor, pero he tenido la suerte de enterarme de su fallecimiento a la vez que leía el discurso de su entrada en la academia de medicina.

Soy una madre agradecida. Y necesito expresar mi agradecimiento. Sé que Carlos Miguélez merecería mucho más, pero en un intento de evocar su idea de desgranar una palabra que para él era el sentido de su vida, desgranaré brevemente la palabra que en este momento me viene del corazón al recordarlo. Y esa palabra es, GRACIAS.

Empezamos por la letra G. Por supuesto, G de Gratitud. Gratitud a un hombre que fue ante todo persona. Y gratitud como médico, el mejor médico. Gratitud por cómo nos acogió a unos padres que hace 20 años llegamos desde Sevilla, angustiados con nuestro hijo de una semana de vida sin saber si saldría adelante. Gratitud porque nos entendió, nos sonrió, y nos dio esperanza.

R de Respeto. Respeto ante el dolor de una familia que lo pone todo en sus manos. Respeto por el desconcierto y la angustia, por las dudas, por las lágrimas. Respeto al enfermo. Respeto a su profesión. Estaba antes la clínica que la tecnología ¡Qué grandeza!

La letra A, no puede tener otro significado que el mismo que él decía en su discurso, A de Amor. Amor al enfermo. ¡Qué trato lleno de ternura y cariño a un niño indefenso y asustado! Amor a sus familiares que demostraba en la forma en que nos explicaba lo que había, los tratamientos, las posibilidades.

En su palabra había una letra en el centro (una letra oculta decía el Dr. Miguélez ) que era la H de la Humildad, y en mi palabra, en el centro está la C. La C de Confianza. Es lo que el Dr. Miguélez nos infundió desde el primer día que acudimos a él. Confianza en su persona, en su diagnóstico, en su proceder. Confianza que se traducía en esperanza. Esperanza sin engaño. Y la verdad es que, ante la enfermedad, y más en la de un hijo, mantener viva la esperanza es lo que más se puede agradecer.

La letra I se llena de contenido con todas las palabras que él citaba: Investigación, Integridad, Independencia, Ilusión, Idealismo, Inteligencia. Yo destaco, la I de Involucración.

La A en este caso, la voy a referir a otras muchas palabras que acompañaban a su persona: A de Amabilidad, Acogida, Amistad, y sobre todo A de Alegría. ¡Y es que era tan alegre!!!!

Y por último la letra S. La S de Santo. El dr. Miguélez es un santo. Un santo de esos que no hace falta que suba a los altares. Un santo que llevó a la gente más necesitada, a los que sufren por el dolor de los hijos, esa luz de esperanza, aun en los casos en que la enfermedad puede más, esa dignidad a la persona, ese trato lleno de Amor y Misericordia, que el mismo Jesús tenía con los sufrientes en su tiempo.

Gracias Dr. Miguélez.

Pero tengo que acabar dando gracias a Dios. Gracias a Dios por haberlo puesto en nuestro camino. Mucha gente nos ha dicho a mi marido y a mí que el que mi hijo haya salido adelante así de bien es un milagro. Nuestra respuesta siempre ha sido la misma: El milagro fue que Dios puso en nuestro camino al doctor Carlos Miguélez.

Descanse en paz.

Valle Parra, madre de un paciente del Dr. Carlos Miguélez

Diócesis Málaga

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