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Remando juntos

Francisco Castro, delegado de Apostolado Seglar // S. FENOSA
Publicado: 19/12/2017: 4226

CARTA ABIERTA. Francisco Castro. Delegado de Apostolado Seglar. Sobre la Carta Pastoral del Obispo de Málaga.

Este es el título de la reciente carta pastoral que ha publicado nuestro Obispo, ejerciendo su misión de magisterio y de gobierno de la Diócesis. La carta es indicio claro de que en Málaga ha resonado la llamada que el papa Francisco realizó en Evangelii gaudium a una “transformación misionera de la Iglesia”. En este sentido debemos orientar la tarea evangelizadora de los próximos años. Para ello, la carta estimula a los católicos de Málaga a revisar, personal y comunitariamente, nuestra madurez eclesial y la eficacia de nuestra acción pastoral.

“Remar juntos” es la imagen con la que somos invitados a asumir en Málaga el dinamismo de “discernimiento, purificación y reforma” (EG 30) que el Espíritu nos pide en este tiempo. La Iglesia, antes barca que templo, es hoy enviada mar adentro por el Señor para seguir suscitando, fortaleciendo y transmitiendo la fe que tantos frutos de santidad ha dado ya en nuestra tierra.

Para responder, no solo con generosidad sino con acierto a este desafío, debemos pararnos a discernir, desplegando las velas para dejar que el Espíritu nos impulse y guíe con nuevos aires. No será posible acertar si nos empeñamos en remar cada uno según le parezca, para acabar dando vueltas siempre sobre nosotros mismos. Es la hora de escuchar la voz que nos urge a avanzar, aplicando eficazmente las fuerzas que cada uno ha recibido y fijando bien el norte de los cauces comunes de la Iglesia en la misión.

Como criterios para discernir, purificar y reformar, en el sentido de una Iglesia más misionera, la carta nos sugiere cuatro claves: procesos, conversión, comunión, instrumento.

En primer lugar, no habrá una nueva etapa evangelizadora sin evangelizadores; de ahí la necesidad de suscitarlos, a través de procesos serios de discipulado, que la Diócesis tiene la responsabilidad de proporcionar a través de sus instituciones.

Ni puede haber un nuevo ardor apostólico sin una conversión personal al Señor y su Evangelio. Esta conversión incluye, como experiencias esenciales, la pertenencia y la participación en la vida y la misión de la comunidad y la cercanía a las necesidades de los hermanos.

La “pastoral de conjunto” nos ayuda a contribuir a la única misión con humildad, sabiéndonos y mostrándonos como “colaboradores de Dios en el campo de Dios” (cf. 1Co 3) y “miembros de un solo Cuerpo” (cf. 1Co 12; Rm 12).

Finalmente, se propone la Acción Católica General como instrumento para que, desde estas claves, las parroquias puedan crecer como comunidades evangelizadoras.

Diócesis Málaga

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