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FERMÍN NEGRE. Comentario al Evangelio de hoy, martes 4 de agosto

Publicado: 03/08/2020: 112025

Lavarse las manos con hidrogel. Distancia social. Mascarilla bien puesta, no en la barbilla, oreja o muñeca. Y el lío de la gente cuando va a comulgar. Luctuosa normalidad.

La tradición judía era muy estricta con la observancia de los alimentos. Jesús declara puros a todos los alimentos. Lo fundamental es la limpieza interior.

Todo reside dentro. Es hora de dejar de culpabilizar a los demás del mal que uno provoca. Lo que nace de dentro es lo que ensucia afuera. Somos quienes podemos crear alrededor un ambiente respirable o tóxico. Ser ionizadores que eliminan bacterias y olores, que transmutan el aire contaminado en aire puro.

Buscar la armonía entre lo que pienso, lo que siento y lo que vivo. No es fácil, pero no hacerlo es vivir en una esquizofrenia constante.

¿Qué hacer con lo que viene de fuera? Desconozco quién nos dejó esta maravilla:

«El distraído tropezó con ella. El violento la utilizó como proyectil. El emprendedor construyó con ella. El campesino, cansado, la utilizó de asiento. Para los niños fue un juguete. Drummond la poetizó. David mató a Goliat y Miguel Ángel le sacó la más bella escultura. En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra, sino en el ser humano. No existe piedra en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento».

Guías cegados por la ley. Tan cumplidores que no ven más allá. Embustera seguridad. Salirse de la norma supondría preguntarse, dejar certidumbres, replantearse nuevos caminos. Mejor seguir donde estamos… aunque sea un hoyo lóbrego.

Menos mal que muchos lucharon contra leyes injustas como la esclavitud, la pena de muerte... Se ha avanzado, pero hay que seguir. Confieso que me encantaría, aunque yo no lo voy a ver, que se superara el canon 1024 del Derecho Canónico.

¿Qué sale de mi corazón?
Dame un corazón como el tuyo
para poder vivir siempre
como un niño,
con su inocencia interior y sus ojos grandes.
Quisiera, Señor, que solo salieran de dentro
deseos de hacer el bien a los demás,
de sostener a los que más sufren,
de darme a todos sin excepción.

¡Nos rezamos!

Fermín J. Negre Moreno

Sacerdote