DiócesisComentario al Evangelio

Comentario al evangelio del III Domingo de Cuaresma, 24 de marzo de 2019

Fano: Ten esperanza...
Publicado: 19/03/2019: 1072

El sacerdote y profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis, Antonio Fernández, ayuda a profundizar en el evangelio de este domingo II de Cuaresma.

El Señor es compasivo y misericordioso

Así rezamos en el salmo. Con la confianza de que su amor no defrauda, comprendemos que su llamada a la conversión responde a una necesidad nuestra, porque sin abrirnos a él, no podemos ser verdaderamente felices. En este camino de renovación interior y de preparación para renovar en la noche de pascua, la gracia del Bautismo. La Iglesia en este tercer de domingo de Cuaresma, renueva
la llamada a la conversión. Jesús, refiriéndose a dos sucesos. La muerte de algunos en un accidente y
los que perecieron por la represión de Pilato en el templo, recuerda que las desgracias en este mundo no tienen que interpretarse como un castigo de Dios por los pecados. Pero a la vez recuerda que quedándonos, en lo exterior, si nos van bien las cosas y no sufrimos ninguna desgracia, podemos olvidar lo fundamental, la salvación del alma. De ahí que Jesús diga: “¿Pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de
la misma manera”. A Jesús le preocupa nuestro bien. De ahí que, tras este lenguaje severo que intenta despertarnos del sopor de la autosuficiencia, descubramos su misericordia. Hoy lo vemos en
la parábola de la higuera. El árbol no daba fruto.

Es la imagen de una existencia satisfecha pero absolutamente vacía. El dueño quería cortarla, pero interviene el viñador que la conoce y aunque lamenta su infecundidad, la quiere e intercede por ella.

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