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FERMÍN NEGRE. Comentario al Evangelio de hoy, martes 26 de mayo

Publicado: 25/05/2020: 41679

Hoy, mañana y pasado nos vamos a adentrar en el capítulo 17 de San Juan. “Oración sacerdotal”. Así la llamó por primera vez en el siglo XVI el teólogo luterano David Chytraeus (si Google no miente).

Todos se dispersarán y lo dejarán solo. Va a adentrarse en su propia hora. La más difícil. La de seguir adelante con el plan de Dios, aunque le cueste la vida, o la de cambiar de camino para vivir una vida anodina y sin proyecto. Y Jesús comienza su oración diciendo: “Padre, ha llegado la hora”.

Es la hora. ¿De qué es hora ya en nosotros?, podríamos preguntarnos. Es hora de vivir desde nuestra verdad más profunda. Es hora de soltar miedos y abandonarnos con confianza infinita en las manos de Dios. Es hora de renovarnos internamente, en la mente y en el espíritu.

Es hora de dejar abiertas las ventanas a la Ruah para que lo haga todo nuevo. Es hora de que a vinos nuevos correspondan odres nuevos (tanto vino nuevo que se va por los boquetes de algunas estructuras de nuestra querida Iglesia). Es hora de vivir más sencillamente para que otros puedan sencillamente vivir. Es hora de prescindir, a nivel personal y eclesial, de lo superfluo y de quedarnos con lo que perdura, con lo esencial.

Ejercicio para hoy. Completa esta frase: Es hora de que mi vida… de que mi familia… de que mi parroquia… de que en la Iglesia... de que en el mundo…

Y al “Padre, ha llegado la hora” le sigue “glorifica a tu Hijo”. Glorificar a Dios no consiste tanto en un acto de nuestros labios y mover nuestras manos, sino de hacer nuestro lo que tantas veces dice el cura al concluir la Eucaristía: “Glorificad a Dios con vuestra vida”.

¡Nos rezamos!

Fermín J. Negre Moreno

Sacerdote